
La presidenta de Costa Rica, la derechista Laura Fernández, cumplió este viernes su primera semana en el cargo, que estuvo marcada por significativos avances del proyecto del tren eléctrico metropolitano, golpes al narcotráfico y la intención de acercarse a los demás poderes del Estado.
Tras cuatro años de constantes roces y tensa relación del Gobierno de Rodrigo Chaves con el Congreso, la Administración de Fernández, quien se considera la «heredera» del exmandatario, comenzó con el pie derecho su trabajo con los nuevos diputados de oposición y consiguió la aprobación unánime del financiamiento de 800 millones de dólares para la construcción del tren eléctrico metropolitano.
Esta obra es considerada prioritaria frente a los graves problemas de tráfico que agobian las principales ciudades de Costa Rica, y así lo reconocieron los diputados de oposición al apoyar el financiamiento proveniente del Banco Centroamericano de Integración Económica, el Banco Europeo de Inversiones y el Fondo Verde del Clima.
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El tren abarcará 51 kilómetros de longitud en dos líneas que unirán las ciudades de Cartago, San José, Heredia y Alajuela, que conforman el área metropolitana del país; movilizará a unas 100.000 personas diarias y se prevé que su primera etapa esté operando en 2031.
El mismo martes el Congreso aprobó dos créditos del Banco Internacional de Reconstrucción y Fomento (BIRF): el primero por 140 millones de dólares para impulsar la agricultura sostenible, y otro de 350 millones para financiar la reconstrucción de infraestructura afectada por el clima.
«Le agradezco a la Asamblea Legislativa por haber aprobado de manera tan rápida estos proyectos de ley», declaró Fernández este viernes durante una gira a una zona agrícola de la provincia de Cartago (este), donde destacó la importancia de la agricultura para la economía del país y el desarrollo de las zonas rurales.
Fernández también ha convocado a las bancadas de oposición a una reunión el próximo martes para conversar sobre iniciativas de ley que considera prioritarias.
SEGURIDAD ENTRE GOLPES AL NARCOTRÁFICO Y LUTO
La primera semana de Fernández también estuvo marcada por el luto debido al asesinato del oficial de policía Gerson Rosales en el cumplimiento de su deber, un hecho ocurrido el miércoles en la provincia de Limón (Caribe) a manos de sicarios.
La presidenta dio el pésame personalmente a la familia del policía, a quien calificó como un «héroe» e incluso lloró cuando se refirió al crimen ante la prensa.
Durante los primeros días de Fernández en el cargo presidencial, los golpes al narcotráfico han estado a la orden del día: guardacostas incautaron 2.520 kilos de marihuana y 2.264 kilos de cocaína en dos lanchas en el Pacífico, mientras que la Policía de Control de Drogas decomisó 560 kilos de cocaína dentro de un contenedor que tenía como destino Bélgica.
La presidenta Fernández convocó a una reunión para el próximo lunes al presidente de la Corte Suprema de Justicia, Orlando Aguirre; al fiscal general, Carlo Díaz; a la presidenta de la Sala III de la Corte Suprema (Casación), Patricia Solano, y al director del Organismo de Investigación Judicial (OIJ), Michael Soto, para plantearles reformas al Poder Judicial e invitarles a trabajar en una «cruzada» contra el crimen organizado.
Recientemente, Soto afirmó que Costa Rica se ha convertido en una especie de centro logístico donde grupos narcotraficantes reciben y almacenan cargamentos de droga provenientes de Suramérica para luego reenviarlos a Estados Unidos y Europa.
Esta semana el Gobierno dio a conocer los alcances de un decreto que endurece los requisitos para que los presos puedan optar por reducción de sus condenas, como parte de las acciones de «mano dura» contra el crimen que ha prometido Fernández.







