Ayer en el Comité de Relaciones Exteriores del Senado de los Estados Unidos hizo su primera aparición el recién nombrado Embajador en Guatemala, Juan Rodríguez, como parte del proceso de confirmación que establece el sistema norteamericano y abordó temas que consideramos importantes, empezando por la creciente influencia de China en nuestro país. Somos uno de los 12 países que aún tienen relación diplomática con Taiwán y por ello Pekín ha buscado otras vías para aumentar su influencia en Guatemala, lo cual ha sido posible porque encontraron una inmensa puerta abierta.
En efecto, nuestra característica más notable es el nivel de corrupción al que hemos llegado y que se traduce nada más y nada menos que en el control absoluto de muchos de los negocios en los tres poderes del Estado y aún de las entidades autónomas, como puede atestiguar la misma Universidad de San Carlos. Cualquiera que quiera operar en Guatemala lo puede hacer más fácil si está dispuesto a pagar las mordidas o dar las tajadas que son la piedra angular del ejercicio del poder y China, con una de las más antiguas civilizaciones, sabe perfectamente interpretar la realidad, sobre todo si le quiere sacar provecho y tiene sus operadores. Eso sin dejar de mencionar que durante muchos años, esos arreglos con presidentes también fueron la llave que usaron los políticos para no alterar la política exterior.
Solo en los últimos tiempos hemos sido testigos de cómo diversas empresas chinas, desde las de computación hasta la fabricación de vehículos, pasando por la telefonía y otras áreas, han logrado cerrar negocios con entidades públicas de Guatemala, lo que se traduce en una cada vez mayor influencia de ese país asiático en esta nación que junto a Belice, Haití y Paraguay, (para citar únicamente los de nuestro continente) es de las pocas que no han roto con Taiwán.
El Embajador de Estados Unidos debe saber perfectamente cuál es esa puerta que se ha abierto tan de par en par para que mediante diverso tipo de empresas, sobre todo de tecnología, China incremente su presencia en el país, aún en temas tan sensibles como fue el intento de controlar todos los datos del Instituto Guatemalteco de Seguridad Social, comprometiendo a millones de afiliados, no digamos la posibilidad de que pudieran estar interesados en el mismo Registro Nacional de las Personas.
Qué decir de todos los envíos de dineros que salen del Estado mediante contrataciones y que terminan en transferencias en cuentas y bancos chinos que no guardan ninguna relación porque los que mandan el dinero no importan nada del país asiático. Realidad que ha sido denunciada y por supuesto, no investigada por el Ministerio Público de Consuelo Porras, Ángel Pineda y Cía. y que será uno de los principales retos para el nuevo Fiscal General.
Inicialmente el sistema se dispuso para facilitar que los funcionarios pudieran recibir mordidas en prácticamente todas las contrataciones del Estado, pero como se extendió el mecanismo para garantizar impunidad, también afectó al sistema de justicia y ello fue aprovechado por todo tipo de criminales que pagan para evadir cualquier acción judicial en su contra. La situación no sólo la vieron los narcos y las pandillas sino cualquiera que desee incrementar su presencia en Guatemala.
Cerrar la puerta a las avenidas oscuras de China, es cerrarla al narco y a los ladrones de fondos públicos acabando con la corrupción, tarea en la que no debemos descansar. El mismo Juan Rodríguez señaló la enorme importancia de tener un Fiscal General comprometido con esa causa y veremos qué tanto puede ayudar a lograrlo.








