La más reciente Encuesta Nacional de Desarrollo y Salud 2025 evidencia que el 52% de la población en Guatemala consume agua contaminada con Escherichia coli (E. coli), una bacteria asociada a contaminación fecal, lo que expone a millones de personas a riesgos sanitarios.
La secretaria de la Secretaría de Seguridad Alimentaria y Nutricional (SESAN), Mireya Palmieri, explicó que esta medición forma parte de un nuevo componente incorporado en la encuesta, que permite dimensionar con mayor precisión los problemas relacionados con la calidad del agua.
Los resultados presentados por el Instituto Nacional de Estadística (INE) también muestran brechas marcadas entre áreas urbanas y rurales. Según la encuesta, el consumo de agua contaminada afecta al 71% de la población rural, frente al 37% en áreas urbanas.
#AhoraLH | La secretaria de SESAN, Mireya Palmieri, afirma que tras los resultados de una encuesta del INE, se hizo de conocimiento que un 52% de la población ha consumido agua con heces fecales.
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— Diario La Hora (@lahoragt) April 29, 2026
Aunque siete de cada diez hogares tienen disponibilidad de agua y utilizan fuentes consideradas mejoradas, esto no garantiza su potabilidad: “la mitad de la población tiene acceso a un recurso que no es apto para el consumo”, señala el informe.
Los datos también reflejan desigualdades territoriales. Palmieri destacó que Huehuetenango y Alta Verapaz presentan niveles superiores al promedio nacional, en ese sentido, Palmieri expresó: «ya tenemos a nivel departamental una cifra que nos permite cuantificar los esfuerzos que se requieren”, afirmó.
El Instituto Nacional de Estadística realizó la presentación de resultados de la Encuesta Nacional de Desarrollo y Salud -ENDESA-. Este evento permitió dar a conocer información relevante sobre salud, nutrición y condiciones de vida de la población.🏥 📈 pic.twitter.com/KQwk5QvHCt
— INE Guatemala (@INE_Guatemala) April 27, 2026
El INE detalló que la situación más crítica se registra en Huehuetenango, donde ocho de cada diez personas consumen agua contaminada, lo que evidencia una alta exposición a bacterias como E. coli.
La incorporación de este indicador permite identificar riesgos directos para la salud pública, especialmente en comunidades rurales, donde la contaminación del agua se vincula con enfermedades gastrointestinales y condiciones que agravan la desnutrición.
PREOCUPACIÓN DESDE LOS MINISTERIOS
Autoridades del Ministerio de Salud Pública y Asistencia Social (MSPAS) señalaron que el problema esta contaminación no se limita únicamente a la fuente de agua, sino también a fallas estructurales en los sistemas de distribución y en la gestión municipal.
El viceministro de Atención Primaria, Donato Camey, indicó que uno de los principales retos radica en la falta de capacidades técnicas a nivel local: «Muchas veces el problema es que las municipalidades no tienen coordinadores ni la asistencia técnica para poder tratar el agua desde los tanques de distribución”, explicó.
El funcionario añadió que el Ministerio de Salud tiene competencias en la limpieza y supervisión de los sistemas, pero subrayó la necesidad de fortalecer la coordinación con las municipalidades para mejorar el tratamiento y distribución del agua.
“A nosotros nos corresponde ver la limpieza de los tanques, pero la municipalidad puede establecer áreas específicas… como salud pública podemos apoyar técnicamente en este proceso”, indicó.








