POR MARIELA CASTAÑÓN
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El conductor de un vehículo murió esta mañana en el kilómetro 6.5 de carretera a El Salvador, tras ser atacado a disparos por otro automovilista. El incidente se habría originado por problemas en carretera.
Jorge Mario Molina Ramos, de 50 años, viajaba en su vehículo junto a su sobrina Dina Osorio, cuando les dispararon. Molina pereció dentro de su carro, mientras que la joven resultó con una herida en el brazo y fue atendida por los Bomberos Municipales.
Osorio relató que no discutieron con nadie, sino que simplemente se cambiaron de carril; no esperaba la reacción del conductor que tras matar a su tío huyó del lugar. Algunos conductores le bocinaron para que se detuviera, mientras que otros en un acto solidario se acercaron para llamar a los cuerpos de socorro y a la Policía.
“No discutimos con nadie, mi tío solo se cambió de carril cuando nos disparó el piloto del otro carro. Yo iba en el asiento de atrás y le dije ¿estás bien? Pero ya no contestó”, dijo Osorio evidentemente alterada.
De acuerdo con la sobreviviente, ella viajaba con Molina Ramos porque ayer le robaron su vehículo que estaba parqueado cerca de su oficina, hoy su familiar la pasaría dejando a su trabajo.
“Todavía me dijo: las cosas materiales se recuperan. No te preocupes, yo te voy a llevar a tu trabajo”, destacó Osorio entre lágrimas.
Molina Ramos trabajaba como vendedor de material eléctrico, explicaron familiares a investigadores policiales.
DEMANDA REGULAR A PORTADORES DE ARMAS
Marco Antonio Garavito, director de la Liga de Higiene Mental demandó a las autoridades regular la portación de armas de fuego, pues a su criterio no existe control desde la seguridad pública para atender este tema.
“El Estado debería regular la portación de armas, en este país hay demasiada gente armada y no hay una política desde la seguridad pública que controle eso, a pesar de que hace algunos años entró en vigencia la Ley que planteaba que la persona que fuera detenida con un arma fuera directamente a la cárcel y eso no ha ocurrido”, argumentó Garavito.
Según el Director de la Liga de Higiene Mental, la seguridad es un negocio que beneficia a algunos sectores de la población.
“El tema de la portación de armas es algo que debería controlarse muy firmemente, pero eso es muy difícil porque atrás de la portación de armas hay un negocio, en el mercado negro y en las empresas de seguridad privada, que venden armas y seguridad”, destacó.
De acuerdo con el psicólogo, otro factor que incide para que se originen estos problemas es la corrupción porque difícilmente se conocerá de una sentencia condenatoria por estos actos.
“Hay absoluta impunidad, esta sociedad sigue siendo impune porque se dan estos hechos y no pasa nada. No hay una persecución, un juicio, una pena. No es raro que –si el responsable- llegara a ser capturado, estaría libre a los pocos días porque se negoció una medida sustitutiva o porque se pagó dinero debajo de la mesa, la impunidad es un factor que reproduce la violencia”, reiteró.








