Dedicado con cariño a los habitantes del mejor país del mundo: ¡¡¡¡¡GUATEMALA!!!!
Gabriel García Márquez
Escuchar, hablar o leer, en el extranjero, sobre nuestro país en estos días no es de sorprenderse, pues la Semana Santa, como conmemoración religiosa y patrimonio cultural, se asume con responsabilidad de quien escribe la historia.
Así, cada año las actividades ceremoniales previas a la Semana Mayor y previas a la salida de las procesiones son más ceremoniosas y las procesiones han aumentado en número de las mismas, en la misma iglesia, y han aparecido en otras, así como en número de cargadores.
Las alfombras se traducen en verdaderas obras de arte que por la dedicación en su elaboración solo pueden competir unas con otras, sin menospreciar las hermosísimas alfombras de aserrín pintado que van desde figuras geométricas hasta imágenes del quetzal y el rostro del nazareno hasta colocar sobre ellas figuras en movimiento como la que representó el arca de Noé o la de imágenes de pan.
También es de mencionar las alfombras elaboradas de verduras frescas, que he de comentar no hacen nada fácil el paso de los cargadores y si recuerdan el alza de los precios de las mismas y el hambre de los guatemaltecos.
Pero dentro de esta entramada conmemoración que lleva a los cargadores a pasar de una procesión a otra, para ser vistos, o purgar sus pecados, también encontramos a los que aprovechan el descanso largo para salir de turistas al interior del país donde además de procesiones pueden ser partícipes de actividades paralelas a la conmemoración religiosa, degustar los platillos de temporada de cada región y contemplar la belleza de nuestro país.
A eso me permito adjuntar un texto de Gabriel García Márquez, (1927-2014) escritor, periodista y guionista colombiano. Uno de los exponentes el «realismo mágico» junto a nuestro Premio Nobel de Literatura, Ángel Asturias, quien escribiera sobre el guatemalteco lo que a continuación presento:
No hay nadie que no conozca a un guatemalteco o, por lo menos, conoce a alguien que conoce a un guatemalteco. De todas maneras, le preguntaron en una ocasión a un reconocido maestro: ¿Qué es un guatemalteco? Su respuesta fue la siguiente: ¡Ah, los guatemaltecos… ¡Qué difícil pregunta!
Los guatemaltecos están entre ustedes pero no son de ustedes. Los guatemaltecos beben en la misma copa la alegría y la amargura. Hacen música de su llanto y se ríen de la música. Los guatemaltecos se toman en serio los chistes y hacen chistes de lo serio. No creen en nadie y creen en todo.
¡No se les ocurra discutir con ellos jamás! Los guatemaltecos nacen con sabiduría. No necesitan leer, ¡todo lo saben! No necesitan viajar, ¡todo lo han visto! Los guatemaltecos son algo así como el pueblo escogido, por ellos mismos. Los guatemaltecos se caracterizan individualmente por su simpatía e inteligencia y, en grupos, por su gritería y apasionamiento.
Cada uno de ellos lleva en sí la chispa de genios y los genios no se llevan bien entre sí, de ahí que reunir a los guatemaltecos es fácil, pero unirlos es casi imposible. No se les hable de lógica, pues eso implica razonamiento y mesura, y los guatemaltecos son hiperbólicos y exagerados. Por ejemplo, si te invitan a un restaurante a comer, no te invitaron al mejor restaurante del pueblo, sino al mejor restaurante del mundo.
Cuando discuten, no dicen: No estoy de acuerdo con vos sino ¡Estas completamente equivocado! Tienen tendencias antropofágicas: así entonces, ¡Se la comió! Es una expresión de admiración y comerse a una mujer guapa es señal de una situación admirable; llamarle a alguien «come mierda» es un insulto lacerante. El guatemalteco ama tanto la contradicción que llama «animalón» a las mujeres hermosas y «bárbaros» a los eruditos.
Si te aqueja alguna situación de salud te advierten, ¡Mano, debiste hablar conmigo para llevarte donde un cuate mío, que es un médico cabrón! Los guatemaltecos ofrecen soluciones antes de saber el problema.
Para ellos nunca hay problema. Saben lo que hay que hacer para erradicar el terrorismo, encausar a países pobres del Caribe, eliminar el hambre en África, pagar la deuda externa, quién debe ser presidente y cómo Estados Unidos puede llegar a ser una potencia mundial.
No entienden por qué los demás no les entienden cuando sus ideas son tan sencillas y claras, y no acaban de entender porque la gente no quiere aprender a hablar castellano como ellos, sino que quieren que todo el mundo aprendan 23 lenguas precolombinas que lo que hacen es dividir más a la sociedad.
¡Ah, los guatemaltecos… No podemos vivir mucho con ellos, ¡pero es imposible vivir sin ellos!
Si usted se identificó con algo de lo dicho, es pura coincidencia.
Jálele las orejas a los patojos para que crezcan y acompañe al Judas por las calles.







