José Luis Samayoa Balcárcel
Ingeniero Industrial, Editor, Escritor y Fotógrafo Publicitario guatemalteco. Por más de 30 años marcó tendencia en la fotografía comercial del país, logrando imágenes de alta calidad en campañas publicitarias, editoriales y gastronómicas, de varias marcas nacionales e internacionales.
En el mundo hay algunas personas que nos le gusta mucho viajar y yo soy una de ellas, pero cuando lo hago siempre trato de buscar los mejores lugares para mi estadía, los mejores sitios para comer y las mejores experiencias, para estar lo más cómodo posible al cambiar de ambiente. En resumen, no soy para viajar con incomodidades ni de mochilero… jajajaja. Me identifico plenamente con el conductor de la serie de Apple “De (mal) Viaje con Eugene Levy”; me encanta verla y darme cuenta de que, aunque no somos muchos a quienes no nos fascina viajar, siempre habemos unos cuantos pájaros raros. Quizás por eso mis expectativas son muy altas al viajar y siempre busco lo mejor para mi estadía.
Creo que pocas cosas me cuestan más que decidir emprender un viaje fuera del país. Cuando toca hacerlo, contrariamente a lo que muchos imaginarían, prefiero no anticiparme demasiado y tomar la decisión apenas con un mes de antelación. Sé que lo ideal para conseguir mejores precios es planificar con mucha anticipación, pero en el mundo moderno cada vez es más difícil prever el sinfín de situaciones que pueden impedir un viaje. Así que prefiero decidir más cerca de la fecha y adaptarme. Eso sí, como buen signo Virgo, necesito tener todo bajo el máximo control posible. Aunque, últimamente, estoy intentando dejar que las cosas fluyan un poco más y soltar, solo un poco, ese afán de control.
Sin importar el lugar o el país en donde me encuentre, siempre busco hospedarme en sitios que tengan excelentes recomendaciones de otros usuarios y buenas fotografías que muestren el lugar con detalle. Además, leo con atención las especificaciones que los propietarios o gerentes escriben en la descripción de sus casas o apartamentos en alquiler. Y algo más que siempre hago es planificar el viaje alrededor de la comida, porque para mi esposa y para mí es uno de los grandes placeres de la vida, y gracias a Dios coincidimos plenamente en ese gusto.
Hace unos pocos meses regresé a mi amada Guatemala después de vivir dos años en España, donde disfruté de la comida y visité más de 100 restaurantes de nivel medio a alto. Por tener un estómago delicado casi no frecuento la comida callejera… aunque me encantaría. Durante este tiempo decidí escribir reseñas y comentarios de cada buen restaurante que visitaba, y solo dejar por escrito las experiencias positivas. Cuando algo no me va bien, nunca publico una reseña negativa a la vista de todos: prefiero buscar el correo del restaurante y escribirles en privado, algo que muchas veces agradecen.
Ingresar a Google Maps y dejar una reseña es algo relativamente fácil, y los negocios de comida en Europa lo usan muchísimo. Agradecen las buenas reseñas porque les sirven para mejorar y subir de nivel en la calidad de su comida, su servicio, el ambiente y muchos otros detalles; eso los hace sentirse orgullosos de lo que ofrecen. Al final, el buen comer en Europa se vive como lo vivo yo: la comida nos llena el alma y nos hace disfrutar aún más esos momentos tan efímeros, pero tan importantes en la vida.
Como ejemplo, pasé los primeros seis meses visitando restaurantes y, cuando decidí escribir sobre uno de los mejores que he probado en mi vida, me animé a abrir mi cuenta en Google y empecé a reseñar. Cien restaurantes después, y con más de cien reseñas publicadas, hoy mis comentarios acumulan casi cinco millones de vistas. Lástima que Google todavía no paga por reseñar, jajajaja, aunque sinceramente no lo haría por eso, sino por admirar la habilidad de los chefs y restauranteros que sirven comida capaz de transportarte a otra dimensión.
Deberíamos empezar en Guatemala a dejar más reseñas en los excelentes restaurantes, para hacerlos brillar aún más y para que tanto los guatemaltecos como los turistas que entran y salen del país sepan a dónde ir a comer. Muchos viajeros están acostumbrados a que, al llegar a un país, lo primero que hacen es consultar esta aplicación, y aquí todavía la usamos muy poco. Del mismo modo, los restaurantes podrían colocar en el centro de la mesa un código QR que lleve directo a su perfil de Google para facilitar que dejemos nuestra reseña. De una u otra forma, esto apoyaría a los restaurantes e impulsaría nuestra gastronomía.
Así como dejamos reseñas en Booking o Airbnb, también deberíamos hacerlo con los restaurantes. Hablando de viajes, recientemente fui a visitar La Antigua Guatemala y, después de buscar el mejor lugar —créame que ahora cuesta mucho encontrar hospedaje allí—, finalmente decidimos reservar en un sitio que encontramos en una de estas plataformas y que se veía muy bien. Aunque era nuevo y no tenía muchas reseñas, decidimos probar. El lugar era realmente muy bonito, con una ubicación perfecta, pero había un detalle muy importante: las camas eran tan duras que mi esposa y yo no pudimos dormir ni siquiera un par de horas. Después de analizarlo con calma, decidimos irnos y regresar a la capital.
En ese momento le avisamos al gerente, quien nos indicó que nunca habían tenido reclamos de nadie. Al día siguiente, ya en la capital, seguimos en una plática amigable y le expliqué que mi único interés era hacerle saber lo malas que eran las camas. Aunque se veían nuevas, se sentían de muy mala calidad, algo que confirmé cuando, amablemente, para demostrar que eran recientes, me envió la factura y pude comprobar que se trataba de camas “ortopédicas” de gama muy baja. Al final solo le recomendé que las cambiara y me quedó pendiente decirle que él y/o los dueños deberían pasar un par de noches durmiendo allí, para comprobar si eso es lo que realmente quieren ofrecer a sus clientes, cuando el fin de un hotel o una casa de alquiler es que las personas puedan descansar plenamente en buenas camas.
Recientemente ingresé de nuevo a la plataforma para ver qué opinaban las pocas personas que han dejado reseña y, al parecer, a nadie le molesta lo de las camas tan duras. Tal vez no lo mencionan, o tienen espalda de hierro… jajaja. O simplemente no es algo que les preocupe porque solo pasan un rato acostados, no lo sé. Lo que sí puedo asegurar es que era como dormir sobre una tabla.
A este respecto, recomendaría a los gerentes de este tipo de negocios que se tomen muy en serio el tema de las camas. Por la experiencia que he tenido, quizás el 50% de los lugares tiene camas muy malas, y seguramente la mayoría de las personas, como buenos guatemaltecos, no nos quejamos, no reclamamos ni damos nuestra opinión sobre algo que no nos pareció.
Regresando a la comida, ese mismo día en La Antigua fui por segunda vez a Clio’s y la comida fue, de nuevo, excelente. Seguramente lo tengo anotado entre mis cinco restaurantes favoritos de Guatemala. El lugar es magnífico y, si quieren ver la reseña completa, les dejo el enlace para que conozcan de primera mano mi experiencia.
Link: https://maps.app.goo.gl/xwAvKogVCfSu3TXFA
Adicionalmente, comparto el listado de restaurantes que recomiendo visitar y donde vale la pena vivir la experiencia gastronómica en todo su sentido, especialmente para quienes sentimos algo indescriptible en los sentidos al comer:
- Clio’s
- Ambia
- Don Emiliano
- Fridas
- Hacienda Real
- Hotel Casa Santo Domingo
- Jakes
- Le Café (los mejores desayunos, y les recomiendo probar sus postres… los almuerzos también son excelentes)
- Montano’s
- Nikkey
- Saúl E. Méndez
Etc.
En Guatemala tenemos una de las gastronomías más ricas y especiales del mundo, fruto de nuestra historia, nuestros ingredientes y nuestra diversidad cultural. Por eso, desde hace casi quince años he dedicado gran parte de mi trabajo a promover la cocina de nuestro país, con libros que muestran lo maravilloso de nuestra comida, de su gente y de su cultura, reconocida ya en premios y publicaciones internacionales.
Les dejo el enlace de este libro digital gratuito: https://u.pcloud.link/publink/show?code=kZmiWg5ZXVfjfzb1wPjVFElBj2INPbvgu9KV
Estoy convencido de que esa riqueza se refleja en los muchos excelentes restaurantes que tenemos en Guatemala, y que como guatemaltecos podemos aportar nuestro granito de arena para difundir el buen comer de este maravilloso país. Una forma sencilla de hacerlo es hablar bien de lo que está bien: dejar reseñas honestas, compartir nuestras mejores experiencias y ayudar a que el nombre de Guatemala siga sonando en el mapa gastronómico del mundo.
Nota: Este no es un artículo sobre restaurantes específicos, sino sobre la importancia de las reseñas y de apoyar la gastronomía guatemalteca. Los restaurantes mencionados son únicamente ejemplos de experiencias personales; sé que hay muchos más y espero pronto conocer otros muy buenos para ir a visitarlos.







