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El 25 de mayo de 1993, el entonces presidente de Guatemala, Jorge Serrano Elías, perpetró un autogolpe llamado “el Serranazo”, disolviendo el Congreso, la Corte Suprema de Justicia y la Corte de Constitucionalidad y suspendiendo garantías constitucionales en toda la República de Guatemala.  Desde cualquier punto de vista, una ruptura del orden constitucional es un crimen que debe ser castigado.

Hay que recordar que Serrano disolvió el Legislativo porque las presuntas exigencias (económicas) de los diputados de aquella época fueron tan altas que mermaron de sus ingresos por confidenciales y no le quedó otro camino más que el autogolpe, para, según él, sacudírselos de encima.  Ese fue el origen del “Serranazo”.  Y también hay que hacer memoria que el concurso de la Embajada, otras naciones europeas, algunos medios (liderados por este vespertino), y organizaciones de la sociedad civil, fue determinante para detener el golpe iniciado por el aprendiz de dictador Serrano.

Particularmente célebre fue el episodio neoyorquino de la “sopa de cebolla”, cuando el fariseo expresidente presuntamente fue captado saliendo de un elegante centro nocturno en Nueva York y respondió diciendo que le recomendaron la sopa de cebolla del cabaret de marras.

Traigo lo anterior a contexto porque recientemente un juez decidió arbitrariamente cerrar el caso y dejar sin efecto las órdenes de aprehensión relacionadas con el intento de golpe del 25 de mayo de 1993.  Da pena, vergüenza, que un juez decida arbitrariamente cerrar un caso de esta naturaleza, sin ningún argumento sólido, por lo que quién sabe qué incentivo pueda tener el susodicho juez para cerrar un caso de esta naturaleza, sentando un pésimo precedente judicial.

Más penoso aún es leer cómo el fracasado dictador ha intentado, sin éxito, regresar a Guatemala.  Conociendo su megalomanía, probablemente intentará regresar al país para volver a elegirse, aunque una posible candidatura está expresamente prohibida por nuestra Constricción. Y no está de más señalar al dictador y presuntamente corrupto como responsable del “Serranazo”.

 

Emilio Matta

emiliomattasaravia@gmail.com

Esposo y padre. Licenciado en Administración de Empresas de la Universidad Francisco Marroquín, MBA de la Universidad Adolfo Ibáñez de Chile, Certificado en Métodos de Pronósticos por Florida International University. 24 años de trayectoria profesional en las áreas de Operaciones, Logística y Finanzas en empresas industriales, comerciales y de servicios, empresario y columnista en La Hora.

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