
La elección de los dos magistrados que la Corte Suprema de Justicia (CSJ) debe designar ante la Corte de Constitucionalidad (CC) se ha convertido en el primer pulso de poder tras la llegada de Claudia Paredes a la presidencia del Organismo Judicial. La decisión, prevista para el 3 de marzo en sesión extraordinaria, marcará el equilibrio interno del máximo tribunal constitucional en un año decisivo para el sistema de justicia.
En los despachos del Palacio de Justicia se perfila un consenso que se ha afinado en los últimos días y que, además, es respaldado por el llamado lobby antiembajada, el cual recientemente ha mostrado su apoyo a la reelección de Roberto Molina Barreto: que la actual magistrada titular de la CC, Dina Ochoa Escribá, sea reelecta.
Para la suplencia desde la CSJ, barajan los nombres de Luis Alfonso Rosales y Claudia Paniagua, ambos se vieron en el ojo del huracán por un caso relacionado a la influencia China. De hecho, la magistrada Claudia Paniagua fue sancionada junto a Jorge Mondal Chew y Rosales Marroquín dijo no ver como castigo el retiro de la visa de Estados Unidos.

Cuatro fuentes del Organismo Judicial aseguran que el bloque dominante —cuestionado por resoluciones polémicas y decisiones señaladas de arbitrarias— impulsa esa fórmula para asegurar dos posiciones clave en la CC e incluso hay quienes aseguran que, debido a presiones, la fiscal general María Consuelo Porras busca colarse para llegar al cargo por medio de la Corte Suprema para obtener inmunidad en la CC.
El cabildeo se ha intensificado conforme se acercó el cierre del plazo. Ochoa visitó distintas vocalías; Rosales acudió a oficinas el último día de recepción de papelería; y, según las fuentes judiciales, Porras sostuvo reuniones privadas entre lunes y miércoles de la semana pasada.
Actores que se han apoyado en el lobby antiembajada, han expresado su apoyo por la magistrada Ochoa y han mencionado a Marroquín y Paniagua como las opciones para la suplencia, según las cuatro fuentes.
BLOQUE DOMINANTE OPERA
El llamado bloque dominante dentro de la Corte Suprema está integrado por la propia Paredes y los magistrados Luis Mauricio Corado, Teódulo Cifuentes, Flor García Villatoro, Gustavo Morales, Igmaín Galicia, Jenny Alvarado, Ramiro Contreras, Clemen Juárez. Tanto Paredes como Corado están sancionados por EE. UU. por sus acciones dentro de la Corte Suprema.
El procedimiento interno ha añadido tensión al proceso. El 21 de febrero, en el primer pleno presidido por Paredes, la elección ante la CC no figuraba como punto de agenda. El asunto fue introducido como “información de Presidencia”, sin convocatoria específica para discutir el mecanismo de designación.
Ese día tampoco estuvieron presentes los 13 magistrados titulares: el magistrado Carlos Lucero contaba con un permiso especial y en su lugar participó el presidente de la Sala de Apelaciones en materia Tributaria y Aduanera, Luis Fernando Aroche Arrecis, quien además es aspirante al cargo. La coincidencia, advierten fuentes judiciales, plantea un posible conflicto de interés.
REACOMODOS Y RUTAS ALTERNAS
Ochoa, Paniagua y Rosales también presentaron sus expedientes ante el Congreso, que elegirá a sus magistrados el mismo 3 de marzo. Sin embargo, en el Legislativo no figuran entre los nombres con respaldo mayoritario, según fuentes parlamentarias. En ese escenario, la decisión de la Corte Suprema adquiere un peso determinante.









