Pocas veces se ha visto un mensaje tan directo y rotundo como el que ayer publicó la Embajada de Estados Unidos en Guatemala con relación al papel jugado por los “académicos” integrantes de la Comisión Postuladora para magistrados del Tribunal Supremo Electoral. Ya el encargado de negocios, John Barrett, había formulado una severa advertencia cuando dijo que su país no iba a “tolerar que haya contaminación de narcos, de criminales o gente asociada con esas personas y menos que vayan a tener un lugar, una presencia de relevancia en esas posiciones tan importantes de la institucionalidad”.
Y ayer Barrett fue directo y al grano en el mensaje publicado por la misión diplomática que textualmente manifestó: “Las autoridades universitarias guatemaltecas abrieron las puertas a organizaciones criminales y narcotraficantes con sus selecciones para el TSE, priorizando sus propios intereses por encima del bienestar del país y de sus instituciones”. Sin ambages ni diplomacia alguna, el responsable de la misión en Guatemala señaló claramente a quienes conformaron la Postuladora y decidieron integrar la lista de los aspirantes, entre los cuales el Congreso deberá elegir a los futuros responsables del Tribunal Supremo Electoral.
Los integrantes de la comisión fueron Walter Mazariegos, rector de la Universidad de San Carlos; Henry Arriaga, decano de derecho de la Usac; Donald González, representante de los decanos de derecho de las universidades privadas y Mynor Herrera, representante de rectores de las universidades privadas. Ellos son esas “autoridades universitarias guatemaltecas” que abrieron las puertas a organizaciones criminales y narcotraficantes con sus selecciones para el TSE. Fueron los que, según la Embajada, antepusieron sus intereses personales al bienestar del país y de sus instituciones.
Ayer comentamos la impostergable necesidad de reformar el sistema de postulaciones dada la enorme corrupción que el mismo generó, dando no solo espacio a la creación de universidades de cartón, sino también a que en otras universidades asumieran el poder y el control de personas que no tienen, en absoluto, interés por mejorar la academia, sino simplemente se centran en el poder que les otorga el régimen de las postuladoras.
Los que creyeron que los cambios en la Embajada se iban a traducir en menos sanciones y hasta la supresión de muchas de las que fueron dictadas en el pasado, tienen que entender que no va por allí la cosa. El interés de la misión norteamericana, su manifiesto compromiso con sus intereses y aquellos que se entrelacen con los intereses nacionales y el rescate de las instituciones debe servir de aliciente a la población para jugar un papel más activo y decisivo en la presión para exigir la reforma a ese modelo diseñado con buena intención, pero manipulado por quienes se han adueñado del poder en nuestro país para operar en su beneficio gozando de impunidad.








