
Una estructura delictiva habría fraccionado depósitos usando cooperativas de ahorro para el lavado de millones de dólares en Guatemala, según el más reciente informe de tipologías del Grupo de Acción Financiera de Latinoamérica (Gafilat).
Se trata de un método para pasar bajo el radar de la Intendencia de Verificación Especial (IVE) de la Superintendencia de Bancos (SIB) para evitar llenar el formulario IVE-BA-03, el cual permite el rastreo del origen de los fondos.
Según lo explicado en el informe del Gafilat, se encontró un patrón ejecutado por una o varias estructuras que estarían utilizando el sistema del depósito en efectivo fraccionado con montos por debajo del umbral de los USD10 mil o su equivalente en quetzales para evitar el llenado del referido formulario.
Los depósitos fueron colocados en cuentas bancarias a nombre de dos cooperativas de ahorro y crédito, refiere el informe que describe que se trata de numerosos depósitos, por ejemplo de Q20 mil, de forma recurrente.
Asimismo, «se detecta el envío de transferencias internacionales con destino recurrente hacia Panamá, a favor de una entidad cuyo representante legal figura en fuentes abiertas como presunto testaferro en múltiples sociedades registradas en dicho país», se lee en el informe del Gafilat.
De acuerdo con el informe, los bancos y cooperativas de ahorro y crédito son los sectores más vulnerables a estas estructuras que podrían estar involucradas en narcotráfico.
Se estima que el monto involucrado en dichas acciones ilícitas asciende a USD183 millones 270 mil 101.60.
Según un esquema mostrado en el informe, la captación de fondos podría provenir de efectivo relacionado con actividades agrícolas y pecuarias.
Luego habría sido colocado en dos cooperativas, estratificando los fondos en diversas cuentas y posteriormente trasladado al extranjero a través de transferencias y giros en varias cuentas.

INFORME DE LA SIB
Las autoridades de la SIB presentaron recientemente los resultados 2024-2025, donde se confirma el uso de la figura del testaferro o prestanombres para estos patrones detectados.
Asimismo, el jefe de la SIB, Saulo De León, mencionó que se encontró algo novedoso: el hecho de que están apareciendo de nuevo los giros bancarios. Según explica, era un instrumento que ya había desaparecido, pero que ahora se observa en las transacciones identificadas.
De León también se refirió al uso de testaferros en las tipologías detectadas. «El uso de testaferros en sociedades, representantes legales y titulares de cuentas, claramente ustedes recordarán de algunos casos en donde había una producción acelerada de sociedades anónimas con testaferros; estas tipologías también las hemos identificado y se han denunciado», expresó.
Indicó que estas sociedades se utilizan claramente para abrir cuentas con firmantes que a su vez también son testaferros y generar transacciones en efectivo.
Asimismo, el funcionario dijo que se identificaron personas extranjeras que tienen actividades comerciales de fachada en Guatemala y que son utilizados, es decir, ya no solo son testaferros guatemaltecos, sino que son testaferros extranjeros.
No obstante, pese a los intentos por evadir los controles de las autoridades, De León refiere que a través de análisis transaccionales se ha podido detectar estas tipologías. Además, el titular de la SIB aclaró que no puede referirse a un caso particular.

EN LA REGIÓN
El informe de tipologías del Gafilat analizó los métodos y patrones de lavado de dinero detectados por los 18 países miembros del Grupo durante el período 2023–2024.
Se recopiló información de cada país miembro y fueron remitidos 53 casos de lavado de dinero, clasificados conforme a 11 amenazas o delitos precedentes.
Respecto a algunas de las tipologías que se mencionan, el Gafilat explica que el fraccionamiento de transacciones, también conocido como pitufeo, sigue siendo una de las técnicas más empleadas por las organizaciones criminales de la región para introducir y dispersar fondos ilícitos dentro del sistema financiero formal.
Asimismo, en cuanto a los testaferros, la sospecha es que son principalmente familiares directos, empleados, personas de confianza o allegados de los beneficiarios reales. Sin embargo, las decisiones y el control efectivo están en manos del verdadero titular de los recursos.







