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Los acontecimientos de ayer, cuando fiscales y agentes de la Policía cubriéndose los rostros irrumpieron en el centro de votación donde se realizaba la elección de Magistrados de la Corte de Constitucionalidad por el Colegio de Abogados, evidencian el grado de desesperación que priva en el Ministerio Público ante la certeza de que se les están cerrando las puertas a las mafias que controlan el sistema legal del país. Ayer mismo, al ir a votar, Consuelo Porras dijo a los periodistas que ella es mujer de fe y que estará donde Dios disponga colocarla, sin imaginar que un par de horas después ese sucio operativo la colocó en el fondo de un agujero lleno de oscuridad, lo que puede tomarse como una pronta respuesta divina.

Pocas acciones en la historia del país han generado el nivel de repudio y desprecio entre la ciudadanía como las maniobras del Ministerio Público para entorpecer la elección de magistrados de la CC luego de que en la primera vuelta los principales aliados de Porras y su equipo perdieron estrepitosamente. No fue suficiente, por lo visto, el nivel de rechazo que los abogados mostraron hacia Porras cuando se coló para emitir su voto, cubierta por un impresionante equipo de encapuchados que la rodeaban para “protegerla”.

Y todo esto además pasa cuando aquí en La Hora evidenciamos la manera en la que ella ha sido, el Consuelo y usando sus palabras, la protectora divina de la corrupción del régimen de Alejandro Giammattei y Miguel Martínez.

Es evidente la desesperación que sienten ante reacciones como las de la mayoría de abogados expresadas en las dos vueltas de la elección para designar magistrados de la CC y sienten que no bastará el control que tienen sobre la Universidad de San Carlos, con un Consejo Superior Universitario conformado ilegalmente, y una Corte Suprema de Justicia en donde se mantiene la lucha por elegir a quien ha de presidir ese importante tribunal del país.

Todo ello ocurre cuando quedó claramente evidenciada la actitud del Ministerio Público para apañar el lavado de dinero que denunció la Superintendencia de Bancos mediante las ventas al IGSS, vinculando principalmente a la empresa farmacéutica La Botica, tan ligada a Giammattei y su pareja sentimental, quienes siguen gozando de la protección porque a Consuelo Porras ni siquiera le inmutó la forma usada por Miguel Martínez para calificarla cuando, en aquella llamada a su “novio”, le exigió que pusiera en cintura a la vieja p…

Si hasta los que le deben tanto muestran tal desprecio por la Fiscal no puede sorprender la actitud de prácticamente toda la ciudadanía que ayer mostró su asco y repudio por la maniobra que pretendió impedir la elección de magistrados por los abogados colegiados activos, únicos que según amparos constitucionales podían participar en el evento.

Es de uso común la frase de que cuando los perros ladran es que vamos por buen camino y eso se sintió con los inauditos ladridos que fueron a dar al centro de votación del Colegio de Abogados.

Redacción La Hora

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