En el año dos mil doce, los estudiantes podían acceder a cursar la carrera de magisterio, tanto en centros educativos oficiales como privados durante tres años, lo que les brindó la oportunidad de obtener un título que les habilitaba para trabajar como docentes. Sin embargo, las autoridades educativas de ese entonces lideradas por la señora Cynthia del Águila, se fumaron a saber qué cosa y de un plumazo con la venia del presidente Óscar Berger abolieron la carrera de Magisterio indicando que creaban el bachillerato con orientación educativa.
Lamentablemente, cada cuatro años se cambian ministros y equipos de trabajo en el Ministerio de Educación y la mayoría de los cambios obedecen al pago de favores políticos y los puestos son ejecutados por personas sin experiencia en materia educativa, aunque presuman de doctorados y licenciaturas en otras disciplinas que nada que ver con la educación.
Ahora, el Congreso de la República de Guatemala, aprobó el Decreto Legislativo número cuatro guion dos mil veintiséis consistente en la Ley de Escuelas Normales con Especialidades; misma que restablece la formación docente profesional en el nivel diversificado oficial y privado; lo anterior implica para el Ministerio de Educación la creación de nuevos centros educativos con formación magisterial, es decir, escuelas normales con sus diferentes especialidades como educación primaria, preprimaria, educación física, música, maestros rurales y otras.
La creación de la nueva ley indica que el tiempo de estudio para ser maestro será de cuatro años; dos para estudios generales y dos de especialización, no estipula su entrada en vigencia; además, no ha sido publicado dicho Decreto en el Diario Oficial, después de ello, el Mineduc deberá realizar convocatorias para optar a las nuevas plazas o contratar personal especializado; es decir que, el proceso administrativo será una nueva responsabilidad para las actuales autoridades educativas en todos los departamentos del país.
La formación de un estudiante para que sea un profesional a nivel medio es un asunto verdaderamente delicado, no se trata únicamente de la transmisión de conocimientos, hay que pensar en que el estudio de la pedagogía, la psicología infantil y la didáctica, educación especial, el sentido de los valores, políticas educacionales, los fines de la educación, la organización escolar, supervisión de la escuela primaria, evaluación escolar y otros como aspectos fundantes para una verdadera comprensión de los conocimientos adquiridos por los futuros maestros.
La formación de un maestro requiere de un proceso integral, el cual consiste en adquirir una preparación intelectual, moral, profesional o técnica para desarrollar sus capacidades intelectuales, morales, emocionales y profesionales para lograr un individuo autónomo, con criterio propio, responsable, es decir maduro para entender cuál es su quehacer como maestro.
Eso es lo que hace la Escuela Normal en cualquiera de sus disciplinas, forma, crea, enseña a transmitir conocimientos de manera especial atendiendo a diversos factores y como objetivo final el lograr que los estudiantes o sea los futuros maestros sean lo más autónomos posible con capacidad de enseñar a estudiantes del nivel primario y secundario en su caso.
Las Escuelas Normales, a través de su existencia, fueron la oportunidad de muchísimos jóvenes para ser docentes, en el caso de las Escuelas Normales en el interior del país, sus graduados regresaron a enseñar en sus comunidades. La nueva normativa establece que el Ministerio de Educación otorgará el título de maestro de Educación Primaria con especialidad, con lo cual se cierra el proceso de formación con “orden, claridad y responsabilidad”, asimismo se creó un banco de datos para la incorporación de egresados de los niveles inicial, preprimario y primario.
La población espera que el proceso administrativo sea ágil y que pronto se inauguren las nuevas Escuelas Normales.







