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La Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura UNESCO, (por sus siglas en inglés) menciona que el acoso escolar puede identificarse a través de tres características: intención, repetición y poder por medio verbal, social, físico y digital.

Los niños acosadores manifiestan una intención clara de causar dolor por medio del daño físico, las palabras hirientes, humillaciones y comportamiento prepotente, siendo que, entre los nueve y diecisiete años los varones tienden a ser objeto de acoso físico y las niñas del acoso psicológico.

La población escolar que sufre este fenómeno está conformada por estudiantes menores de edad provenientes de comunidades marginadas, de familias pobres, niños con discapacidades, migrantes o refugiados, quienes usualmente son vulnerables a recibir estas muestras de violencia.

Este tipo de violencia es un mal que trae como consecuencias negativas de salud mental como depresión y ansiedad las cuales resultan dañinas y perdurables como el bajo rendimiento escolar, la inhibición para participar en grupos de trabajo o deportivos e incluso llegar hasta el suicidio.

Otro tipo de consecuencias puede ser que los estudiantes reconozcan a su centro educativo como un lugar de riesgo, de peligro donde pueden ser vulnerados y no haya una persona que los proteja y eso poco a poco afecta la parte cognitiva y de motivación académica.

Sería interesante conocer la capacitación que las autoridades educativas del sistema escolar guatemalteco hayan implementado este año como medida preventiva para evitar la violencia en los centros escolares nacionales como privados, puesto que, al iniciar el presente ciclo escolar los alumnos de grados superiores inician estos actos negativos.

Los maestros y profesores de todos los centros educativos deben ser cuidadosos respecto a la identificación de estas clases de conductas y por supuesto tomar las medidas preventivas o disciplinarias en su caso, así como contar con herramientas para fortalecer la cultura y respeto hacia sus compañeros. Y dentro de la didáctica, poner los valores éticos y morales como centro del aprendizaje.

En Guatemala se vive en un ambiente o clima de violencia permanente manifestada en distintas formas lo cual pareciera replicarse en los centros educativos con las conductas acosadoras; tales circunstancias, deben ser abordadas por las autoridades educativas, el involucramiento de padres de familia, iglesias de diferentes cultos religiosos, periódicos y sociedad en general.

Es cierto que vivimos en un país violento, lo cual se refleja en el aula escolar donde muchos escolares llegan a creer que ellos son los responsables de vivir esa violencia y a nivel emocional presentan conductas de baja autoestima, dependencia hacia otras personas que se consideran seguras.

Es urgente que, en las escuelas, los niños, niñas y adolescentes sientan que es un lugar seguro, un entorno donde puedan desarrollar integralmente la parte académica, cognitiva, así como la parte emocional y para ello es procedente implementar protocolos de convivencia y denuncia, enseñar empatía, respeto y asertividad para defenderse. Naturalmente, en casos graves habrá que acudir con las autoridades educativas y de ayuda profesional.

Fernando Mollinedo

mocajofer@gmail.com

Guatemalteco, Maestro de educación primaria, Profesor de segunda enseñanza, Periodista miembro de la Asociación de Periodistas de Guatemala, realizó estudios de leyes en la Universidad de San Carlos de Guatemala y de Historia en la Universidad Francisco Marroquín; columnista de Diario La Hora durante 26 años, aborda en sus temas aspectos históricos, educativos y de seguridad ciudadana. Su trabajo se distingue por manejar la palabra sencilla y coloquial, dando al lector la oportunidad de comprender de modo sencillo el universo que nos rodea. Analiza los difíciles problemas del país, con un criterio otorgado por su larga trayectoria.

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