
La Policía Nacional Civil (PNC) confirmó este sábado 31 de enero el fallecimiento de otro agente policial, con lo que la cifra de víctimas mortales de efectivos de la fuerza de seguridad por la ola de ataques armados registrados a mediados de mes asciende a 11.
La institución informó del deceso del agente Sergio Iván García Hernández mediante un comunicado oficial difundido por el Ministerio de Gobernación y la Dirección General de la PNC. En el pronunciamiento, el director general David Custodio Boteo, junto con mandos superiores y personal policial, expresó sus condolencias y pidió “fortaleza y resignación” para la familia del agente ante “tan irreparable pérdida”.
Agentes caídos en servicio reciben honras fúnebres junto a sus familias y autoridades
El fallecimiento se suma al saldo de los ataques simultáneos perpetrados el 18 de enero de 2026 en distintos puntos del país, en represalia —según las autoridades— cometidos por integrantes del Barrio 18 para retomar el control de tres centros carcelarios: Renovación 1 en Escuintla, Fraijanes 2 y el Preventivo para Hombres de la zona 18 de la capital.
Ese domingo, los pandilleros coordinados abrieron fuego contra patrullas y subestaciones policiales en al menos 11 puntos de la ciudad y municipios aledaños. Los ataques dejaron inicialmente siete agentes muertos y más de una decena de heridos; en los días siguientes la PNC elevó el balance mortal a 10, y con el deceso confirmado este 31 de enero, la cifra total llega ahora a 11 policías fallecidos.
Congreso aprueba apoyo económico de Q300 mil para familias de agentes de la PNC fallecidos
Tras los hechos, el Congreso de la República aprobó un apoyo económico de Q300 mil para cada familia de los agentes fallecidos y Q100 mil para los policías heridos, con cargo al presupuesto del Organismo Legislativo y mientras estuviera vigente el estado de sitio decretado por el Ejecutivo.
Las autoridades sostienen que los ataques fueron planificados por estructuras pandilleras como una respuesta directa a la intervención estatal en las cárceles, donde los privados de libertad habían tomado rehenes y planteado exigencias a las autoridades.
La PNC ha reiterado que mantiene operativos de seguridad y que continuará con las investigaciones para identificar y capturar a más responsables de la emboscada múltiple que marcó uno de los episodios más violentos contra las fuerzas de seguridad en los últimos años.







