“Al ponerlos en el cielo, el infierno y el purgatorio, usted acaba con los argumentos con los que Cristo y Pablo probaron la resurrección”. William Tyndale
Dos argumentos son relevantes en los últimos días, y que develan la realidad de esta época que, aún siendo parte de la Edad Contemporánea “hay quien señala el 9 de enero del año 2007 como fecha de inicio de la Edad Digital. Fue el día en que Steve Jobs presentó el primer teléfono móvil inteligente”, lo que debería significar un conocimiento más avanzado, pero que visto lo visto, genera gran cantidad de incertidumbre.
El primero es relacionado con los candidatos al TSE, cuando se pretende conocer cómo estos se condujeron ante la crisis electoral de 2023. “Tanto en cómo percibieron el retiro arbitrario de 3 candidaturas, y también sobre los señalamientos en contra del proceso del TSE”, aspecto que puede ser calificado como una violación a la libertad de expresión, porque se asume que ninguno era autoridad, pero lo importante es la opinión de los mismos, lo que no debe ser óbice para ser candidato, en mi caso nunca dude de la limpieza del proceso, pero no soy una generalidad y muchos ciudadanos en el uso de su libre albedrío dudaron, lo que es humano, por lo que ese tipo de condicionantes son muy discutibles, y colisionan con la libertad de expresión.
El segundo es la decisión de las autoridades de la Superintendencia de Competencia al autorrecetarse emolumentos salariales impropios de un país como el nuestro, situación que creo descontento popular porque, como sociedad estamos llegando al cansancio que se creen élites económicas que se mantengan con el pago de nuestros impuestos, ya bastante tenemos con los que tenemos, porque mientras unos sin hacer mucho porque la Superintendencia no ha iniciado funciones puedan obtener ese tipo de salarios por un trabajo no realizado en una institución que aún no ha iniciado funciones.
Probablemente lo más sorprendente del caso, fue el argumento del presidente del Directorio cuando dijo que: “La práctica internacional recomienda que exista un salario competitivo para evitar cualquier tipo de riesgo y de corrupción, porque la Superintendencia debe investigar y sancionar a las empresas más grandes del país”, argumento que tiene varios significados como el que se acepte expresamente el riesgo de corrupción en las instituciones del Estado, tomando en cuenta que es un cáncer institucional, adicional a la dicotomía que tienen los salarios altos con investigar a las grandes empresa, y gran empresa significa mucho dinero, por lo que no vaya a ser que nos veamos tentados a pedir una comisión por emitir una resolución.
Una institución que surge no por un mandato constitucional, sino que por una imposición externa, y que como su mismo presidente lo mencionó, no se creó para proteger de prácticas anticompetitivas al chiclero de la esquina, sino que para los grandes empresarios del país, para evitar las transgresiones a la libre competencia tan importantes en estos tiempos, pero recordemos no es para todos, es para los grandes, que en nuestro país son muy pocos.
Podemos observar que los argumentos con los que se pretende defender una posición reflejan un pensamiento inadecuado para una incipiente democracia que no logra por esas situaciones fortalecerse como la nuestra, el primero es pretender castigar a quienes pensaron que hubo fraude electoral, cosa que repito estoy segura que no existió, pero que respeto la divergencia de pensamiento, y que no puede condicionarse a nadie por expresar su pensamiento positivo o negativo sobre cualquier acontecimiento pasado, cualquier calificación a la expresión de un pensamiento es violatoria de los DD. HH. en cualquier situación.
En el mismo sentido es injustificable que para que una persona no se corrompa se le paguen altos salarios, siendo, así las cosas, debería desaparecer como tal la función pública, porque el Estado se mantiene de dos recursos principalmente a) Los tributos que pagamos todos los ciudadanos, y b) la Deuda Pública, de la que todos somos deudores llegando al momento actual a superar los Q16,000.
No se pueden justificar las situaciones con argumentos como los expuestos, porque rayan en lo violatorio de los principios de una democracia, una porque se pretende castigar por opinar diferente, y otra porque se manda el mensaje que para no corromperse se deben ganar salarios millonarios, y aun así se pueden corromper porqués, está en el ADN.







