Cada 15 de enero, la ciudad de Esquipulas, Chiquimula, se convierte en el principal punto de peregrinación religiosa de Guatemala y Centroamérica, puesto que miles de feligreses provenientes de distintos puntos del país, así como de México y otros países de la región, llegan al Santuario para venerar al milagroso Cristo Negro.
El Cristo Negro es una de las imágenes más emblemáticas de la fe católica con más de 400 años de historia, pues fue tallada en 1594 por el escultor portugués Quirio Cataño.
El artista realizó el trabajo por encargo provisor de fray Cristóbal de Morales, a solicitud de los habitantes del entonces poblado de Santiago de Esquipulas, quienes deseaban contar con una imagen de Cristo para su veneración.
La solemnidad del 15 de enero quedó oficialmente establecida en 1870, cuando el papa Pío IX fijó esta fecha como día de celebración litúrgica del Señor de Esquipulas.
Posteriormente, el 15 de enero de 1916, la imagen fue solemnemente consagrada por el arzobispo de Guatemala, fray Julián Raymundo Riveiro y Jacinto, y es por esto que en esta fecha se celebra el Día del Cristo Negro.
Durante esta jornada, los fieles participan en misas solemnes, procesiones, rezos, promesas y actos de agradecimiento, en los que se expresan peticiones de salud, trabajo y protección, así como agradecimientos por favores concedidos.
La Basílica de Esquipulas, donde se encuentra la histórica imagen, es de estilo barroco y fue construida por orden del primer arzobispo de Guatemala, fray Pedro Pardo de Figueroa, y diseñado por los arquitectos Diego y Felipe José de Porres.
En 1961, el Papa Juan XXIII elevó el santuario a la categoría de Basílica Menor, y es conocida como la “Basílica de Centro América”. Además, fue declarada Monumento Histórico en 1970.
La Basílica ha sido visitada por figuras de relevancia mundial, como el Papa Juan Pablo II en 1996 y la Madre Teresa de Calcuta en 1982.
IMAGEN HISTÓRICA CON PROFUNDA DEVOCIÓN
El Cristo de Esquipulas es una escultura de estilo manierista, que, según historiadores, fue inspirada en grabados alemanes de la época.
Originalmente, la imagen presentaba un encarnado claro o moreno, y no el tono oscuro que hoy la caracteriza. Investigaciones y procesos de restauración realizados por el Instituto de Antropología e Historia (IDAEH) entre 1993 y 1994 revelaron que su color original no era negro.
Con el paso de los siglos, la exposición constante al humo de velas, incienso y aceites, así como la manipulación durante actos de devoción, provocaron la oxidación y oscurecimiento de la policromía, dando origen al tono que hoy identifica al Cristo Negro.
No obstante, existen también interpretaciones simbólicas que asocian su color con el sufrimiento y los pecados de la humanidad.
Cada año, la festividad del 15 de enero no solo representa una tradición religiosa, sino también una manifestación cultural.







