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El expresidente Alejandro Giammattei solía ufanarse del crecimiento económico del país durante su período presidencial, tratando de hacer creer a la población que el mismo se debía a sus “acertadas” medidas económicas. En realidad, más de la mitad del crecimiento económico de su gobierno provenía del incremento de las remesas familiares.

Igual pasa con el gobierno actual, que preside Bernardo Arévalo. Saludando con sombrero ajeno y sin ningún rubor, tanto el mandatario como su ministro de Finanzas, también intentan convencer a la población que el crecimiento económico del país se debe a la “cosecha” del gobierno de Semilla. La realidad es la misma: entre un 50% y 60% del crecimiento económico del país se explica por el incremento de las remesas familiares. No es el inflado y desfinanciado presupuesto del que dispone este gobierno el factor principal del crecimiento económico, por más que la narrativa oficial lo intente simular con discursos baratos y carentes de sentido. La paupérrima ejecución presupuestaria (justificada de forma pusilánime por el jefe del Ejecutivo) aunada a un deterioro cada vez mayor de la infraestructura nacional, lo desmiente.

Ni que decir del monto de RMI (Reservas Monetarias Internacionales) que acumula el Banguat, que tanto alardeaba Giammattei y ahora presume Arévalo. Al 31 de diciembre de 2025, las RMI superaban los 32,700 millones de dólares, producto de una política económica intervencionista de ambos gobiernos, en los que, en aras de prevenir una apreciación del quetzal producto del incremento en el ingreso de remesas familiares al país, el Banguat compra, por medio de la regla de participación o del mecanismo de acumulación de reservas monetarias, dólares creando una demanda artificial para mantener el tipo de cambio “estable”.

Fuente: Banco de Guatemala
Fuente: Banco de Guatemala

La gráfica anterior (fuente Banco de Guatemala) muestra en azul la cantidad de dólares que salió a comprar el banco central en 2025 (más de 5,500 millones) de los cuales una tercera parte proviene del mecanismo de acumulación de reservas, herramienta discrecional implementada por este organismo en 2017 (Banguat) como “solución” para evitar la apreciación del quetzal frente al dólar. Por supuesto que este hecho tampoco ha sido abordado en la narrativa oficial a pesar de tener a tres miembros de su gabinete en la Junta Monetaria.

Según la creencia keynesiana del ministro Menkos, tener políticas fiscales y monetarias expansivas impulsa el crecimiento económico. Ignora el ministro que dichas políticas únicamente funcionan para escenarios económicos recesivos, como lo fue la pandemia de COVID-19, mas no para escenarios en los que hay crecimiento económico, como lo han sido los últimos años en Guatemala (entre 3.5% y 4% promedio anual). Supongo que el ministro pretende que, al incrementar el gasto público, el nivel de empleo en el país incrementará y con ello logrará un mayor crecimiento económico.

En realidad, al incrementar artificialmente la demanda agregada, por medio del gasto público, como lo pretende el titular de la cartera de Finanzas, va a generar inflación y con ello una pérdida del poder adquisitivo del quetzal, afectando a los guatemaltecos, principalmente a quienes tienen ingresos medios y bajos. Por supuesto que ello ocurrirá cuando él esté dejando su puesto, por lo que heredará el problema a la próxima administración sin rendir cuentas de sus malas decisiones.

La experiencia en otros países nos enseña que con la política monetaria de un país no se juega.

Emilio Matta

emiliomattasaravia@gmail.com

Esposo y padre. Licenciado en Administración de Empresas de la Universidad Francisco Marroquín, MBA de la Universidad Adolfo Ibáñez de Chile, Certificado en Métodos de Pronósticos por Florida International University. 24 años de trayectoria profesional en las áreas de Operaciones, Logística y Finanzas en empresas industriales, comerciales y de servicios, empresario y columnista en La Hora.

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