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Al caer el gobierno de don Carlos Herrera, se dio el regreso de los liberales al poder, y eso permitió que, al poco tiempo, asumiera la presidencia el general José María Orellana, quien encabezó la junta militar que asumió el poder al dejar la presidencia el licenciado Estrada Cabrera. Días antes del derrocamiento de dicho presidente, el licenciado Marcos Cermeño, encabezando la delegación de Guatemala, se encontraba en Tegucigalpa, en donde Guatemala, El Salvador y Honduras negociaban un pacto de unión de Centroamérica, que no se llevó a cabo por disposición del nuevo gobierno y sólo sirvió para que al licenciado Cermeño se le tuviera como enemigo de los liberales. Igual suerte corrieron los hermanos González, de Guazacapán, al ser perseguidos por su militancia unionista. En condiciones adversas, los unionistas siguieron teniendo presencia solapada en el escenario político, aunque con bajo perfil. En Guazacapán, ya en el año 1922, los unionistas tenían como secretario a Anselmo Orantes Villegas, quien se encargaba de dar información sobre los movimientos del partido derrocado. En febrero de dicho año, yo decidí trasladarme a Cuilapa y conseguir empleo en algún bufete y con suerte logré que me contratara el licenciado Miguel Guzmán, a pesar de mi filiación unionista. En el mes de agosto el licenciado Juan Fortuny, el coronel Luis Corado, don Rufino Arana, don Pantaleón Ortiz y otros, que eran los unionistas de Cuilapa, fuimos citados por Mariano González y su acompañante Cándido Pérez, para reunirnos en el Hotel París, en donde se nos informaría de cómo andaba la cosa política. Mariano nos dijo: “Venimos de la capital y el secretario Anselmo Orantes Villegas nos informó que el 20 de agosto se le dará un golpe a don Chema Orellana y que debíamos estar atentos para apoyar el movimiento”. Se nos dijo que de parte de Anselmo recibiríamos un telegrama que diría: “Pasa a Cuilapa, a arreglar asunto sal”. Al recibir este mensaje, Anselmo debía reunir a los unionistas de Monterrico, aldea el Agua Dulce y la Candelaria, y marchar a acuerpar el movimiento. Nos dijo que en Taxisco el coordinador era José Damián González y que luego debían marchar a Chiquimulilla. El 20 de agosto, sucedió un enfrentamiento. Resulta que al mando del comandante local, Rosendo Aragón, un grupo de liberales rondaba por las calles de Guazacapán celando el orden, y cuando llegaron a la calle de la casa de Félix Pablo, se encontraron con los unionistas que ya esperaban el anunciado levantamiento contra el gobierno. Entonces se dio un encuentro a balazos, resultando algunos heridos y fallecido Victoriano Cardona. Los unionistas se impusieron en la escaramuza y fue hecho prisionero el liberal Francisco Aguilera. Según me contó Teófilo Ruano, el comandante Aragón abandonó la plaza y Mariano González se hizo cargo de la comandancia de Guazacapán.

René Arturo Villegas Lara

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