En las provincias se supo con certeza sobre el Unionismo, cuando nos llegó una copia del documento conocido como “El acta los tres dobleces”, suscrita por los fundadores del nuevo partido, los señores: Tácito Molina Izquierdo, Luis Pedro Aguirre, José Escamilla, José Azmitia, Manuel Cobos Batres, Julio Blanchi y otros. (El documento no menciona a los personajes de la liga obrera unionista que también suscribieron el acta). Como corolario de la fundación, en Chiquimulilla se organizó la filial del nuevo partido, formada por los hermanos Arturo, Samuel, Eduardo y Francisco Barillas Fajardo, Basilio Herrera, Federico Hernández, José Mercedes Montepeque, Daniel Barillas, Macario Negreros, Arturo Melgar, Arturo Silva, coronel Aquilino Donis, Ezequiel Barillas y Pedro Zamora, entre otros. En Guazacapán, la filial unionista la formaron los hermanos José Antonio, Porfirio y Mariano González. Daniel Pérez, los hermanos Anselmo, Francisco, Alfredo y Vidal Orantes, los hermanos Gustavo y Rafael Estrada, los hermanos Joaquín y Tránsito Contreras, José Antonio Pérez Sierra, Oscar López, Benjamín Cermeño, los hermanos Epifanio, Francisco y Joaquín Colindres y Leandro Contreras, entre otros. La filial en Taxisco la fundaron José Damián González, Silvestre Álvarez, Tránsito Valenzuela, Domingo Espinoza, José María Roldán, Carlos Fonseca, José Tuna, Francisco Gameros, Salvador Valenzuela y Felipe Sánchez. El bando contrario a estas filiales unionistas eran los liberales que defendían al gobierno de Estrada Cabrera. En Chiquimulilla eran liberales el licenciado José María Lazo, Marcial Méndez, Julio Solórzano García, Ignacio García, Juan Martínez, los hermanos Manuel, Simón y Juan Pineda, Lisandro Barrera, Francisco Sulin. En Guazacapán militaban como liberales Herlindo Trejo, Francisco Aguilera, Concepción López Esquite, Victoriano Mejía, Anacleto Contreras y Francisco Hernández. Y, por último, en Taxisco los liberales conocidos eran los hermanos Carmen y Jobino Arévalo, Carmen Molina, Liberato Gálvez, Mariano Arévalo, Marcial Estrada, Damián Estrada, Rodolfo Zelada entre otros. Años antes a 1919, todas las personas nombradas, como nuevos unionistas y los viejos liberales, se relacionaban con amistad y vivían en paz; pero, al llegar la lucha política, se volvieron enemigos, seguramente sin saber las razones por las que se formaban ambos bandos, solo que uno quería botar al gobierno y el otro dispuesto a sostenerlo, para seguir gozando de los favores del Señor Presidente.
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