Arte La Hora: Jesús Ríos.
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Debemos empezar dejando algo claro: Nicolás Maduro era un dictador ilegítimo, que no solo se robó las elecciones sino que hizo de Venezuela un país para unos pocos que se prestaron al juego del dinero sucio, del crimen organizado y que usó todo el sistema en favor de él y sus allegados, manoseando la justicia a su sabor y antojo.

La algarabía es total para millones de personas en el mundo, especialmente venezolanos, quienes sienten que se da un primer paso tras tantos años de abuso de la legalidad en su país. Sin duda alguna, la alegría va acompañada de una tremenda incertidumbre de cómo se verá esa transición futura y que tan rápido se empezará a materializar la ruta del cambio.

En este nuevo orden mundial, la declaratoria de guerra a las drogas fue el “fundamento legal” que usó la administración de Donald Trump. Todo el equipo del presidente norteamericano planteó la acción militar como una respuesta al tema de las drogas y el rol de Maduro en el esquema del crimen organizado, pero Trump, muy fiel a su estilo, no escondió el asunto de fondo: el petróleo venezolano.

Trump dijo que ellos controlarán la transición y que las petroleras americanas se harán cargo de la industria del crudo en Venezuela, lo que deja muy claro que detrás del asunto de las drogas, pesa mucho más el tema del petróleo.

Le toca ahora al equipo del Gobierno estadounidense y al mismo Trump, explicar cómo se será la transición, qué pasará con todo el esquema de Maduro que se queda en Venezuela, quién asumirá el poder, cuándo regresarán Edmundo González y Maria Corina Machado y si ellos contarán con el apoyo americano y cuándo, muchos de los venezolanos en Estados Unidos, deben empezar a regresar a su país.

Quienes estén relacionados con el narcotráfico en el mundo, deben poner sus barbas en remojo y pensar si les tocará seguir el camino de Maduro quien fue capturado con su esposa, tras una espectacular operación que pareció un script de Hollywood o si les tocará el camino de un Juan Orlando Hernández, procesado por agencias y condenado por cortes de Estados Unidos, a quien Trump le perdonó la vida en circunstancias que siguen poco claras.

Habrá quienes incrementen los reclamos por lo que llaman violaciones del derecho internacional y se repiten muchos mensajes en esa línea de parte de líderes de varias naciones del mundo: no reconocemos a Maduro pero tampoco validamos acciones unilaterales que vayan en contra de las normas del derecho internacional.

Siempre hemos considerado que Maduro ejercía el poder de forma dictatorial y que las elecciones en que terminó siendo electo no podían considerarse como legítimos actos democráticos. Por el otro lado, el derecho internacional y el sistema de Naciones Unidas contempla una serie de acciones que se pueden realizar en contra de regímenes despóticos y dictatoriales que sojuzgan la libertad de sus pueblos y la acción independiente de una gran potencia no figura dentro de esos mecanismos. Este sin duda, será un punto de debate mundial para los días que vienen.

La pregunta es cómo manejará el mundo lo que acaba de suceder porque seguramente habrá dictadores o líderes de otros países que andarán viendo cómo toman el control de territorios que no le son propios y estarán pensando cómo justificarán ante el mundo tales acciones.

Conocer las pruebas que Estados Unidos tiene contra Maduro ayudará para que todos esos gobernantes y funcionarios públicos que andan metidos con los narcos lo piensen dos veces, y de esos en Guatemala abundan por docenas.

El ataque a Venezuela y la captura de Maduro constituye, además, el primer gran enfrentamiento directo entre Estados Unidos en la era Trump y Rusia bajo la conducción de Putin. Moscú emitió fuertes comunicados condenando lo que califica como una acción que viola el derecho internacional y expresando tajantemente su rechazo al ataque norteamericano.

Oficialmente, el gobierno de Trump afirmó que no habrá nuevos ataques de Estados Unidos a Venezuela, pero es importante entender que aunque Maduro hubiera impedido la participación de opositores, es indudable que disponía de apoyo de una parte importante de la población de su país y habrá que ver cuál puede ser la reacción que se dé, puesto que las instituciones siguen funcionando bajo la dirección de quienes formaron parte del gobierno del mandatario capturado esta madrugada.

Imposible predecir el impacto que esa decisión de Estados Unidos tendrá en el orden mundial y por eso las acciones de los próximos días serán fundamentales para tener una mejor perspectiva.

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