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En 2026 y 2027 quedará determinado el avance o el retroceso de la transición a la democracia que, desde la firma del Acuerdo de Paz Firme y Duradera en 1996, se ha vivido cuál montaña rusa. Hoy, la situación es impredecible. Las mafias criminales y corruptas que controlan la CC, Congreso, CSJ y MP, están decididas a restablecer la «dictadura de la corrupción», en reemplazo del gobierno de Arévalo y Herrera. Por su parte, las entidades que buscan el avance hacia la democracia no logran todavía construir una alianza que, políticamente, pueda rescatar al Estado. El Poder Ejecutivo ha sido débil y ha retrocedido en muchos frentes, generando dudas sobre su capacidad de contribuir a un frente nacional para la lucha contra la corrupción y la impunidad. Por si esto fuera poco, el panorama internacional es tenebroso, con Trump haciendo pedazos, la arquitectura democrática de su país y la internacional.

Afirmo que la ciudadanía honesta puede derrotar a las mafias, siempre que pasemos de observadores a actores y hacer cada quien lo que nos corresponda. Las dos palabras clave son “unidad” y “solidaridad”, para enfrentar a las mafias del país y extranjeras. Considerando que Arévalo debe ser aliado de las y los honestos, su gobierno debe dar frutos en el tiempo que queda: no más excusas por “no hacer”, y tomar la iniciativa en todos los frentes, particularmente en la definición de los nuevos TSE, MP, CC y CGC. No más “guerra judicial”, presos políticos y personas exiliadas. No lo puede lograr solo; debe, con humildad, pedir la colaboración de sectores que ha ignorado, como las Autoridades Ancestrales y las comunidades indígenas, las fuerzas sociales y políticas del centro-izquierda, y sectores democráticos, religiosos, mujeres, profesionales, estudiantes, trabajadores, campesinos, y otros, incluidos las y los migrantes.

La ciudadanía honesta se ha lanzado a la construcción del Frente Amplio por la Democracia (FAD) y otras iniciativas unitarias; pero su membresía debe ampliarse. Ha de acercarse a los partidos políticos, no solo para las elecciones del Congreso, presidenciales y de corporaciones municipales, sino que en el rescate de las instituciones estatales. Los partidos políticos deben superar su tendencia al fraccionamiento, que comienza con el propio partido oficial -puede ser táctico tener dos caminos, el moribundo Semilla y la opción de Raíces; pero en su momento debe ser una fuerza unida-. Si VOS quiere ser parte de la unidad del centro-izquierda, debe resolver sus diferencias internas y sumarse como una fuerza más. Conozco de la vocación de Winaq y URNG-MAIZ por buscar la esquiva unidad; pero hay que lograr que las bases también se sumen. Más difícil será lograr que Codeca reconozca que para llegar al Estado multinacional y nueva Constitución, hay que pasar por procesos transformadores que deben comenzar ya. Grandes sectores del Pueblo de Guatemala siguen siendo revolucionarios y buscarán acabar con el colonialismo impuesto hace quinientos años, desterrar la oligarca “Patria del Criollo” y romper la dependencia del imperio. Con el resto de América, hay que caminar a la Segunda Independencia.

Raul Molina Mejía

rmolina20@hotmail.com

Nació el 20/02/43. Decano de Ingeniería y Rector en funciones de USAC. Cofundador de la Representación Unitaria de la Oposición Guatemalteca (RUOG) en 1982. Candidato a alcalde de la capital en 1999. Profesor universitario en Nueva York y la Universidad Alberto Hurtado (Chile). Directivo de la Red por la Paz y el Desarrollo de Guatemala (RPDG).

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