Esta carísima legislatura ha resultado absolutamente improductiva para los intereses del país y solo actúa cuando sus propios intereses están en juego, como con la creación del Día de la Biblia para quedar bien con los pastores o el decreto que beneficia a los Consejos de Desarrollo que han sido inútiles para utilizar los fondos que les asignaron. Y el decreto 07-2025, relacionado con los Codedes, fue promovido por una alianza que podría parecer extraña luego de aquella vieja noticia de los tortazos que recibió Allan Rodríguez de parte de Luis Aguirre, quien dijo que simplemente lo había “reseteado”.
El caso es que la nueva ley ha generado reacciones en todos los sectores de la sociedad porque se sabe que tales Consejos de Desarrollo, creados con la mejor intención para dar a las comunidades poder de decisión sobre las obras a realizar en cada jurisdicción, terminaron siendo instrumento de los políticos para embolsarse millonarias sumas. Pero hay que reparar en cómo, cuándo conviene, los políticos deponen sus actitudes y cambian a sus aliados, como hizo Aguirre, quien tras ser empoderado por Samuel Pérez, entonces de Semilla, ahora lo manda por un tubo para pactar con Rodríguez y su numerosa y permanente compañía.
En política es práctica común la negociación y busca de acuerdos, aún entre quienes representan bandos totalmente opuestos. Ello cuando hay interés por resolver problemas o enfrentar con fortaleza dificultades que afectan a la población. En nuestro medio no hace falta mucha discusión para lograr acuerdos porque los mismos se producen a cambio de los favores que todos conocemos y que son el pan de cada día entre nuestros flamantes congresistas que, en su inmensa mayoría, están allí simplemente para aprovechar las ventajas que ofrece ese jugoso cargo.
El mismo oficialismo, para aprobar el presupuesto actual, negoció con el resto de diputados asignando a los Consejos de Desarrollo la mayor cantidad decretada en toda su historia; y como los Consejos hasta para robar son poco eficientes, el dinero se ha quedado sin usar y por ello es que, para no tener que negociar otra vez con Semilla o con Raíces, es decir con la gente de Arévalo, mejor se pusieron de acuerdo para garantizar que esa multimillonaria suma pueda quedar a su disposición.
En La Hora advertimos al gobierno que era indispensable reestructurar los Consejos de Desarrollo para que cumplan la función para la que fueron creados; como siempre, en todos los temas relacionados con la corrupción, nos oyeron como oír llover y lejos de reestructurarlos para dar más participación real a los pobladores, los bañaron en dinero para que siguieran haciendo las de siempre.
Arévalo está en un brete porque su presupuesto para el 2026 queda en un limbo. Si veta el decreto no tendrá votos, pero si no lo veta y los deja vigentes, los diputados no tendrán necesidad de negociar nada y es posible, entonces, que no quieran aprobar un nuevo presupuesto para el año próximo.








