Como si fuera el desenlace de la mismísima novela de Gabriel García Márquez, Crónica de una muerte anunciada, ahora la Corte de Constitucionalidad, CC, decide anular el reglamento de manejo de desechos sólidos que resucitó la excelente gestión de la ministra Patricia Orantes, bajo el supuesto pseudo-jurídico de que viola la autonomía municipal, como si el «derecho» de la autonomía municipal es más importante, más valioso, que el derecho a la vida. ¡Qué manera de entender el derecho»! Los ríos en Guatemala son literalmente vertederos de desechos domésticos e industriales, bueno, desechos de todo tipo van a nuestros ríos. Todos los ríos en Guatemala están ya contaminados totalmente y el 90% de nuestras fuentes de agua tienen residuos de heces. ¿Entenderán eso los magistrados de la Corte de Constitucionalidad?
Los alcaldes organizados en una asociación llamada Asociación Nacional de Alcaldes Municipales de Guatemala, ANAM, pareciera una organización compuesta de personas que no quieren, no pueden o no entienden cómo hacer el manejo de desechos. Ya vivimos en ciudades-basura, en otras palabras, zonas urbanas incapaces de clasificar basura no digamos tener vertederos bien diseñados, capaces de utilizar desechos orgánicos para producir abonos u otros, reciclaje de metales, así como el manejo de desechos peligrosos, pero no. Los alcaldes no quieren hacer este trabajo y por esa razón se viene posponiendo, año tras año, 18 años de estarlo posponiendo, sí, dieciocho, toda una vida. De hecho, los mismos alcaldes interponen amparos judiciales para no realizar esto. ¡Vaya vocación de servicio de estos líderes!
Parece que nadie quiere clasificar sus desechos, parece que los alcaldes no desean tratar de forma limpia sus desechos para mantener a los ciudadanos viviendo sobre y dentro de basureros abandonados a su suerte. Pero como si fuera una película de terror de Alfred Hitchcock y como si no fuera suficiente ya vivir en basureros sin tratamiento alguno, como si no fuera suficiente tener las zonas de recarga hídrica en proceso de deforestación, como si no fuera suficiente tener los ríos llenos de excremento y desechos industriales, llenos de plásticos que van a parar al mar, el bello mar del sur o el otrora bello arrecife del Atlántico, entre Guatemala y Honduras, donde nuestra basura ha provocado la muerte de corales, destruyendo arrecifes enteros, como si eso no es suficiente ahora la misma Corte de Constitucionalidad, CC, dice que el «derecho» de la autonomía municipal es más importante que el derecho a la vida. ¡Vaya justicia!
Los alcaldes tampoco tratan el agua, o sea, las municipalidades en general no tienen sistemas de tratamiento de agua, no, «eso es muy difícil y es muy caro», dicen. Por décadas los alcaldes habían estado abandonados por gobiernos corruptos que se dedicaban a atracar. Ahora que tienen un gobierno honesto, ahora que tienen apoyo de parte del Ministerio del Medio Ambiente y Recursos Naturales, MARN, ahora que el Instituto de Fomento Municipal, INFOM, por fin los está formando en crear capacidades para sistemas de manejo de desechos, sistemas de tratamiento de agua y formas para reusar agua, ahora viene una orden espuria de la CC a detener un reglamento que es fundamental para empezar, tan solo para empezar, la limpieza de nuestros ecosistemas ya casi destruidos. Así que a la crisis ecológica se le agrega, se le superpone, una crisis jurídica.
El trabajo de la ministra Orantes y de su equipo ha sido brillante en materia de protección del medio ambiente, proponiendo y ejemplificando formas de salir de esta crisis casi existencial, crisis de tener un país en ruinas ecológicas. Pero no solamente se requieren excelentes ministros, como el caso de la ministra Patricia Orantes, también se necesita que los alcaldes asuman sus verdaderas responsabilidades, que lo hagan los concejos municipales. En ese sentido, la autonomía municipal no debe leerse como el derecho a contaminar todo, no. Ya no podemos seguir tirando la basura donde caiga, ya no podemos seguir usando los ríos y las fuentes de agua como drenajes, ya no podemos seguir sin cuidar el agua, cuidar los acuíferos y proteger las zonas de recarga. Es urgente aprender a tratar el agua para reusarla. Es urgente tratar la basura, para no morir ahogados en basura, pero también es urgente recuperar la justicia en Guatemala.
Vivimos una crisis mundial con el medio ambiente producto de un modelo económico que debemos analizar y replantear. Vivimos una crisis ecológica en Guatemala debido a que nosotros y nuestros sistemas productivos hemos casi destruido el medio ambiente de nuestro país, el cual nos dejaron nuestros abuelos en buen estado, pero ya lo hemos contaminado, casi destruido. El gobierno a través del Ministerio de Medio Ambiente está haciendo su trabajo, no dejemos que una orden ridícula de la CC detenga este proceso de cuidar al agua, cuidar nuestros ríos, cuidar nuestras montañas, nuestros lagos, nuestra vida. La autonomía municipal no es más importante que nuestra naturaleza. Así que, defendamos nuestro derecho a la vida, al agua, al aire limpio. Hagámoslo, porque si no es ahora, no será nunca.