La visión del Instituto Técnico Industrial de Quetzaltenango que se encuentra en la salida hacia San Marcos, en las cercanías del Hospital Regional de Occidente es: «…una institución educativa líder de la región sur occidente del país, en el campo de Formación Técnica Profesional integral de alumnos y alumnas, aplicando metodologías innovadoras…» Este instituto fue creado hace cincuenta años, medio siglo de formar técnicos. Su misión la definen como «…una institución educativa, con amplia trayectoria en el campo de la Formación Técnica Profesional de alumnas y alumnos, cuyo propósito consiste en formar mano de obra calificada de bachilleres industriales y peritos en una especialidad con énfasis en el desarrollo de habilidades, destrezas y aptitudes en las áreas científica-humanista; administrativa y técnica, a través de una metodología innovadora de enseñanza-aprendizaje».

Con una población actual de 400 alumnos el instituto tiene autorización del Ministerio de Educación para formar Bachilleres Industriales y Peritos en alguna especialidad: Electricidad, dibujo de construcción, procesos de manufactura con máquinas y herramientas, así como electrónica. También ofrece un Bachillerato en Ciencias y Letras con Especialización en Computación. Ciertamente el Técnico Industrial de Quetzaltenango tiene una buena reputación. A pesar de las limitantes de no tener conserjes, porque el Ministerio de Educación no ha asignado a las personas, las instalaciones se mantienen limpias, los baños también.  Las autoridades han sido capaces de mantener abierto y operando el Instituto, mucho de lo cual se logra con apoyo de los docentes, estudiantes, de los padres de familia y exalumnos. El actual director del Instituto reconoce que no ha tenido mucho apoyo del Ministerio de Educación, consiguieron un presupuesto de un millón de quetzales en el 2024 con lo que compraron algo de equipo, torno, fresadora vertical, entre otros. Para el presente años les queda por ejecutar 250 mil quetzales indica.

Las instalaciones del Técnico Industrial se encuentran en aceptables condiciones, pero el abandono se refleja en la ausencia de profesores de la parte técnica. Solamente tienen un 50% del profesorado que necesitan para atender los talleres y laboratorios. Las plazas existen. El dinero existe, pero es la burocracia del Ministerio lo que hace que no se contraten ni conserjes ni profesores del área de talleres y laboratorios. ¡Qué barbaridad! Hay otros abandonos en aspectos menos visibles. Primero, el Instituto funciona en jornada vespertina, de 13:00 a 18:00 horas. Los talleres funcionan por la mañana, pero al casi no haber profesores, no funcionan diariamente como debería de ser. Esto es un problema en un instituto experimental por el poco tiempo que se le dedica a la enseñanza y porque no se pueden utilizar plenamente las instalaciones, ya que hay otro instituto en la mañana. Segundo, el director reconoce que los estudiantes deben comprar los materiales para los laboratorios y talleres, lo que resulta realmente caro para cualquier estudiante, siendo esta una limitante básica para que personas de escasos recursos puedan estudiar en esta institución pública. Los estudiantes que vienen de lugares diferentes de la Ciudad de Quetzaltenango tienen que pagar hospedaje, alimentación y transporte lo que también resulta caro para estudiantes provenientes de familias de escasos recursos.

Pero hay otro abandono más sutil y es que el Técnico Industrial ha definido por sí mismo su misión y visión, misión y visión que debe ser dada por una Política Nacional de Educación Técnica, instrumento ausente porque el Ministerio de Educación ha abandonado a la educación técnica. Como reflejo de este abandono el Técnico Industrial se autoconcibe como una institución de Formación Técnica Profesional, situación que no puede ser a ese nivel secundario porque la educación profesional está relegada para la educación superior. Aquí los estudiantes de quince años aún se están formando con el Currículo Nacional Base de tal forma que la política nacional de educación técnica debería clarificar qué tipo de educación es esta. ¿Será educación técnica prevocacional? ¿Será educación técnica media? ¿Será educación técnica vocacional?

Si las autoridades educativas, tanto del Técnico como del Ministerio de Educación, creen que jóvenes de 15, 16 y 17 años deben definir sus carreras profesionales a esas tempranas edades, entonces eso debe quedar plasmado en la política nacional de educación técnica. Pero el Técnico Industrial se autodefine con el objetivo de preparar a los alumnos para la universidad. ¿En qué áreas? ¿En alguna área? Si ese fuera el caso y si ya hay una formación técnica vocacional en la secundaria y diversificado, entonces deberían existir convenios, acuerdos, cartas de entendimiento con las universidades para que estos importantes estudios de educación técnica no se pierdan y puedan ser reconocidos en las universidades. Eso no existe, así que un graduado del Técnico Industrial será tratado como cualquier estudiante graduado de secundaria que quiera ingresar a la universidad, aunque realmente tenga una formación diferenciada importantísima para él o ella y para el país.

El Técnico Industrial tiene una excelente historia y ha tenido buenos líderes. A pesar de eso aún no ha desarrollado todo su potencial. En el fondo se encuentra abandonado. No se sabe si existen sistemas de evaluación y de seguimiento de egresados para saber si las carreras que ofrecen están adecuadas.  La educación técnica en general requiere de una dirección y esta debe ser multiministerial, esto es, no solamente el Ministerio de Educación, también el Ministerio de Trabajo y otros ministerios afines a carreras particulares deben participar. El reto del replanteamiento de la educación técnica es enorme, pero no puede seguir abandonada. No podemos seguir con institutos técnicos sin la inversión adecuada, institutos sin insumos para laboratorios y talleres con maquinaria obsoleta y programas que no hayan sido evaluados, institutos sin una política nacional de educación técnica que los dirija. El primer paso lo debe dar el Ministerio de Educación, pero se deben invitar a otros ministerios y a otros actores sociales. Eso es urgente hacerlo. Hagámoslo ahora ministra Anabella Giracca. Sino es ahora, no será nunca.

Fernando Cajas

Fernando Cajas, profesor de ingeniería del Centro Universitario de Occidente, tiene una ingeniería de la USAC, una maestría en Matemática e la Universidad de Panamá y un Doctorado en Didáctica de la Ciencia de LA Universidad Estatal de Michigan.

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