Por Daniel García Marco
Miami, Agencia dpa

Las supuestas historias del mítico Babe Ruth ganando por sí solo partidos tras una noche de alcohol se cuentan con una sonrisa. Ahora, sin embargo, la adicción ya se ve como un problema que continúa vivo en el béisbol de Estados Unidos.

C Charles Sabathia, pitcher de los New York Yankees, es el último astro superado por el alcohol fuera del diamante.

_Inter20_1bMitos como Ruth y más recientemente estrellas como el venezolano Miguel Cabrera también tuvieron problemas como el que reconoció Sabathia.

«Necesito ayuda», dijo Sabathia por sorpresa al entrenador de los Yankees, Joe Girardi, según contó el técnico. El lanzador zurdo, premio Cy Young en 2007, entró en un centro de rehabilitación para tratar su adicción al alcohol.

«Me duele profundamente hacerlo ahora, pero le debo a mi familia y a mí mismo una recuperación», dijo en un comunicado el pitcher de 35 años, que no estará más sobre el montículo ni aunque los Yankees lleguen a las Series Mundiales.

Sabathia ha lanzado en casi 3.000 entradas los últimos 15 años en las Grandes Ligas y es el pitcher de los Yankees que más veces se subió al montículo esta temporada. Su rendimiento en el diamante no hacía presagiar los problemas que encara fuera.

El alcohol también casi arruina las vidas de leyendas como Mickey Mantle y de Ruth, cuya relación con la bebida incluso se ha idealizado con historias sobre cómo dominaba a los equipos rivales pese a llegar al «ballpark» sin dormir después de una noche de borrachera.

Hace casi seis años que el bateador venezolano Cabrera, estrella de los Detroits Tigers y futuro miembro del Salón de la Fama, fue arrestado por un altercado con su mujer. Disputó los tres últimos partidos de la campaña 2009 y luego entró en un centro de rehabilitación. En marzo de 2014 firmó un megacontrato con los Tigers.

Josh Hamilton regresó en abril a los Texas Rangers después de que Los Angeles lo descartaran por sus problemas con el alcohol y las drogas.

El propio jugador reportó antes de su fichaje una recaída en el consumo de alcohol y cocaína, pero una juez árbitro rechazó que las Grandes Ligas pudieran sancionarlo.

Los números de Hamilton en Los Angeles nunca se acercaron a los de su primera etapa en Texas. «No funcionó ni dentro ni fuera de la cancha», dijo el mánager general de los Angels, Jerry Dipoto. «Si pudiera saber por qué Josh pasó una mala época aquí podríamos haber sido capaces de ayudarle a resolver esos asuntos», agregó.

Hamilton, de 34 años, fue elegido como número uno del draft por Tampa Bay en 1999, pero su carrera descarriló en las Ligas Menores por culpa del abuso del alcohol y la cocaína. Se recuperó y llegó a las Grandes Ligas en 2007 con la camisa de Cincinnati.

_Inter20_1cEn 2009, sin embargo, admitió una recaída y en 2012 dio una conferencia de prensa para disculparse por otra noche de alcohol, visto durante años en el béisbol con permisividad, como un remedio inocuo para relajarse.

En 1980, Darrel Porter y Bob Welch fueron los primeros en reconocer abiertamente que se sometieron a tratamientos de desintoxicación.

En los años 80, los clubes podían pedir análisis para detectar el uso de cocaína, pero no para marihuana, anfetaminas o alcohol, política que cambió en 1985.

«Era como si tuviera un demonio dentro», dijo Keith Hernández, cuando en 1984 testificó ante un tribunal por el uso de cocaína mientras estaba en los St. Louis Cardinals. Las drogas circulaban entonces sin problemas dentro de los propios clubes con la misma facilidad y permisividad con la que más tarde lo harían los esteroides y demás sustancias para elevar el rendimiento.

Alan Wiggins y Erick Show, miembros de Los San Diego Padres que en 1984 ganaron la Liga Nacional, desarrollaron sendas adicciones y murieron jóvenes. Otros muchos jugadores vieron mermado su talento y su vida por su adicción al alcohol o a otro tipo de drogas.

Sabathia desea volver limpio la próxima temporada, recuperado para el béisbol y para la vida normal fuera del diamante.

REHABILITACIÓN

Los centros de rehabilitación de alcoholismo incluyen diversos métodos de terapia de grupo o psicoterapia para tratar problemas psicológicos de fondo que hayan podido llevar al paciente a la dependencia. Se puede asimismo apoyar el programa con terapias que inciten al paciente a repugnar el alcohol mediante fármacos como el disulfiram, que provoca fuertes y repentinas resacas siempre que se consuma alcohol.
Los centros de rehabilitación de alcoholismo, en muchos casos, incluyen, la terapia nutricional. Muchos alcohólicos tienen síndrome de resistencia a la insulina, un desorden metabólico debido al cual el cuerpo no regula correctamente el azúcar causando un suministro inestable a la circulación sanguínea. Aunque este desorden se puede tratar con una dieta hipoglucemia, esto puede afectar a su comportamiento y su estado anímico. Estos síntomas son efectos secundarios que se observan a menudo en alcohólicos sometidos bajo tratamiento de desintoxicación. Los aspectos metabólicos del alcoholismo a menudo se pasan por alto dando como resultado tratamientos de dudosos resultados.

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