El primer ministro de Rusia, Mikhail Mishustin, a la derecha, estrecha la mano del presidente de China, Xi Jinping, tras sus conversaciones en Moscú, Rusia. Foto La Hora: AP.

El primer ministro de Japón, Fumio Kishida, llegó el martes a Kiev para una visita sorpresa a Ucrania, horas después de que el presidente de China, Xi Jinping, llegara a la vecina Rusia para una estancia de tres días. La invasión rusa era un tema crucial en ambas reuniones. Imágenes emitidas por la televisora nacional china NHK mostraban a Kishida caminando por el andén de una estación de tren, escoltado por lo que parecían funcionarios ucranianos.

No estaba claro si alguna de las dos cumbres cambiaría el rumbo de la guerra tras casi 13 meses, pero las conversaciones celebradas a unos 800 kilómetros (500 millas) de distancia reflejaban las repercusiones de la guerra para la diplomacia internacional, mientras los países se posicionaban a favor de uno u otro bando. Tanto China como Japón han anunciado en los últimos días sendos éxitos diplomáticos que han reforzado su política exterior.

Kishida tenía previsto reunirse en la capital ucraniana con el presidente, Volodymyr Zelenskyy, mientras que Xi se entrevistaría en Moscú con el presidente de Rusia, Vladímir Putin. Kishida «expresará respeto por el valor y la paciencia del pueblo ucraniano, que se alza para defender su patria bajo el liderazgo del presidente Zelenskyy, y mostrará solidaridad y un apoyo inquebrantable a Ucrania como líder de Japón y presidente del G-7» durante su visita, según dijo el Ministerio japonés de Exteriores al anunciar el viaje a Kiev.

En las reuniones, Kishida mostrará su «rechazo absoluto al cambio unilateral ruso del status quo por invasión y fuerza, y afirmará su compromiso con la defensa del orden internacional basado en normas», añadió el comunicado ministerial. Putin, ofreció una calurosa bienvenida a Xi en el Kremlin el lunes, dentro de un viaje de tres días que ambos países describieron como una oportunidad de profundizar en su «amistad sin límites». En una reunión el martes con el primer ministro ruso, Mikhail Mishustin, Xi dijo que había invitado a Putin a visitar China en algún momento del año para asistir a una cumbre de alto nivel de la iniciativa regional china «Un cinturón, una senda», que trata de ampliar la influencia de China a través de proyectos de cooperación económica.

La invitación llegaba unos días después de que la Corte Penal Internacional emitiera una orden de arresto contra Putin. Ni Rusia ni China reconocen la jurisdicción de la corte. Moscú y Beijing han recibido condenas internacionales por su historial de derechos humanos. El gobierno chino ha sido muy criticado por supuestas atrocidades contra los musulmanes uigures en su remota región occidental de Xinjiang. Las acusaciones incluyen genocidio, esterilización forzosa y detención masiva de casi un millón de uigures. Beijing ha negado las acusaciones.

La televisora pública japonesa NTV mostró imágenes de Kishida montado en un tren desde Polonia en dirección a Kiev. Su viaje no anunciado a Ucrania se producía apenas unas horas después de su reunión con el primer ministro de India, Narendra Modi, en Nueva Delhi, y a la semana siguiente de una importante cumbre con el presidente de Corea del Sur, Yoon Suk Yoel. En Nueva Delhi, Kishida pidió que los países en desarrollo y del sur global alzaran la voz para defender el orden internacional basado en normas y ayudaran a detener la guerra de Rusia.

 

Japón, que tiene disputas territoriales por islas tanto con China como con Rusia, está especialmente preocupado por la estrecha relación entre Beijing y Moscú, que han realizado maniobras militares conjuntas cerca de las costas japonesas. Los aliados occidentales de Kiev han expresado su preocupación de que China pueda contribuir a la campaña bélica rusa, aunque Beijing insiste en que es un mediador neutral de los esfuerzos de paz.

Kishida, que preside la cumbre del Grupo de los Siete en mayo, era el único líder del G7 que no había visitado Ucrania y enfrentaba presiones para hacerlo en su país. El presidente de Estados Unidos, Joe Biden, empleó una ruta similar para visitar Kiev el mes pasado, justo antes del primer aniversario de la invasión rusa de Ucrania. Debido a las limitaciones de la constitución pacifista japonesa, su viaje se organizó en secreto. Kishida es el primer líder japonés de posguerra que entra en una zona de guerra. El mandatario, que fue invitado en enero por Zelenskyy a visitar Kiev, recibió preguntas antes de su viaje a India sobre los rumores de un posible viaje a finales de marzo, pero lo negó y dijo que no había nada concreto decidido.

Japón se ha sumado a Estados Unidos y las naciones europeas en las sanciones a Rusia por su invasión y proporciona ayuda humanitaria y económica a Ucrania. Tokio fue rápida en reaccionar porque le preocupa el posible impacto de una guerra en el este de Asia, donde el ejército chino es cada vez más asertivo y ha aumentado las tensiones en torno a la autogobernada Taiwán, que Beijing reclama como parte de su territorio.

Se esperaba que Kishida reiterase su apoyo continuado a Ucrania en su encuentro con Zelenksyy. Imágenes de televisión de NTV mostraban a Kishida subiendo a un tren en la estación polaca de Przemysl, cerca de la frontera con Ucrania, con un grupo de funcionarios. Debido a sus principios pacifistas, el apoyo de Japón a Ucrania también se ha limitado a equipamiento militar que no es de combate, como cascos, chalecos antibalas y drones, así como suministros humanitarios como generadores. Japón ha contribuido más de 7.000 millones de dólares a Ucrania y aceptó más de 2.000 ucranianos desplazados, a los que asistió con alojamiento y ayuda para encontrar empleo y educación, algo inusual en un país conocido por su estricta política de inmigración.

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