Juan Antonio Mazariegos G.
Por definición la palabra va atada permanentemente a consecuencias, aquellas que vienen detrás de mis actos y estos que ejecuto en función de actuar en conciencia, de manera virtuosa o no. Amparado en esta secuencia, Yo defino, si actuó con apego a mi conciencia o si actuó alejado de la misma, Yo ahorro porque sé que en un futuro podré necesitar los bienes que he ahorrado. Yo me capacito porque sé que la educación me permitirá salir adelante, Yo NO participo en política y ahora me doy cuenta que soy un irresponsable y en conjunto con la irresponsabilidad de otro montón como Yo que no hemos participado, sufrimos las consecuencias de haber dejado el País en manos de quienes nos gobiernan o aspiran a gobernarnos.
Se atribuye a Martin Lutero la frase «Uno no solamente es responsable de lo que dice, sino también de lo que no dice», en alusión a la responsabilidad por acción, pero también por omisión. Sin duda para Lutero seríamos un País de irresponsables, por comodidad, egoísmo, temor, dejadez, pereza o por que no es lo mío decidimos no participar.
Hoy echamos pestes al sistema, pero realmente el sistema en manos de buenos hombres debería de funcionar, criticamos abiertamente a los políticos por que crearon partidos, se agruparon, participaron y compitieron, ¿acaso eso no es mucho más de lo que la mayoría de los que nos quejamos hemos hecho?
En más de una ocasión, en los últimos tres meses, en la plaza central nos reunimos indignados, más personas que las que exige la ley para la formación de un partido político, cuantos de Nosotros alguna vez no arremangamos la camisa y decidimos hacernos un espacio en uno de los partidos que funcionan en Guatemala o por que no junto a otros formamos uno. Mi experiencia política se remonta a la campaña electoral que llevó a Oscar Berger a la alcaldía ya hace demasiados años como para acordarme cuando y con 18 o 19 años era voluntario en la Metropolitana del Partido de Avanzada Nacional ondeando mi bandera en los semáforos y pegando afiches en los postes, después nada, decidí dedicarme a lo mío y ahora resulta que lo mío se ve amenazado por el ente común, el Estado y quienes lo manejan, cuando en principio fui Yo el que decidí no participar, ¿no es acaso mi responsabilidad?
El Estado, el sistema, los partidos, son lo que son por la gente que los maneja, pero también por todos aquellos que no hemos tenido la responsabilidad de buscar cambiarlos o cuando menos de participar. La responsabilidad permanecerá, no importa el sistema que soñemos o impongamos, hoy mi primera responsabilidad está en votar, mañana debería de estar en incidir y participar.