Jóvenes por la Transparencia

post author

Jorge Manuel Beteta Carías
bcjorgem@gmail.com
fcccmarcodeaccion@gmail.com
Twitter: @btpodo_01

Actualmente, estamos enfrentando una cantidad increíble de problemas complejos, que las lluvias y la naturaleza han venido a evidenciar. La tormenta Julia, que todavía muestra ciertos rezagos en Guatemala, podría ser un símil a la situación de los guatemaltecos. En este 2022, hemos visto colapsos en la vía vehicular, hundimientos en distintas carreteras y derrumbes en puntos importantes de la red vial en nuestro país. ¿Será este, acaso, un llamado de atención a nuestras conciencias ciudadanas?

La vieja política y las usanzas de nuestra vida política en Guatemala han llevado al poder a muchos “dignatarios” o “funcionarios públicos”, que lo único que han tenido de honorables han sido los títulos en sus cargos. Sin embargo, al igual que la gota que cae continuamente sobre una piedra, en algún momento, lento pero seguro, termina por romperla. Así han ido cayendo y mermando en la sociedad guatemalteca las acciones de nuestros dirigentes. Tenemos, por un lado, las acciones en las que activamente realizan nuestros dirigentes un burdo y vil bandidaje en contra del patrimonio del Estado de Guatemala; y tenemos, en la otra mano, los momentos y omisiones en los que nuestras autoridades deberían hacer bien su trabajo, pero ya sea no lo hacen, o lo hacen a medias.

En este tipo de accionar no debería quedar mucha sorpresa cuando vemos sucesos como los múltiples hundimientos en Villa Nueva, como una muestra cercana de lo que pasa en muchísimos lugares de nuestro país, que, por estar dispersos o incluso incomunicados, no nos enteramos en la ciudad. Vemos cómo, poco a poco, el desinterés de nuestra clase política en trabajar y mantener en buenas condiciones a nuestro país deriva en las catástrofes que vemos hoy. Pero… ¿qué podemos hacer como ciudadanos? ¿Puedo, realmente, dentro de mi metro cuadrado, hacer algo?

La respuesta, estimado lector, es sí. Existen muchas maneras en las que podemos incidir, como ciudadanos, en la vida política. Precisamente, una de ellas es fiscalizando las actuaciones de cualquier entidad. ¿Cómo podemos hacer eso? Gracias a la ley, que, en este momento, llamaremos “casi quinceañera”. Mucho se escuchó de esta Ley, que más que letra muerta en papel, debería servirnos como una herramienta de cambio. Estamos hablando de la Ley de Acceso a la información Pública, la cual se basa en los principios y derechos constitucionales de Petición, Publicidad de los actos de la Administración Pública, y, sobre todo, en el hecho de que nosotros, el pueblo, somos los que tenemos el poder, que por decisión “democrática” delegamos a nuestros representantes. No es por suerte que se llamen “funcionarios” y no “ungidos por dios” como algunos de nuestros gobernantes, asumo, se autoperciben.

Precisamente, esta ley lo que le permite al ciudadano es solicitar información sobre las actuaciones de la administración pública, de cualquier entidad, pública o privada, que gestione recursos del Estado, verificar, por sí mismo y, como diríamos popularmente “con sus propios ojos”, que dichas actuaciones sean llevadas, no solo en apego a la ley, sino en virtud de los intereses del pueblo guatemalteco.

En este sentido es que la ciudadanía se ha organizado, constituyendo así múltiples observatorios, los cuales tienen como objeto, poder fiscalizar la actuación pública y, en caso de que proceda, iniciar las acciones correspondientes contra aquellos intereses y acciones espurias y nefastas que pretenden disfrazar de legales.

Estimado lector, sintamos la lluvia que nos ha azotado estos días, como un llamado a reflexionar. Veamos la tormenta Julia como una imagen que debería representarnos. La tormenta ciudadana ha llegado, para evidenciar todos los socavamientos que han producido nuestros gobernantes; para derrumbar aquellas acciones que no nos benefician, a través del poder de la información y la acción ciudadana. No es posible que hasta la tierra clame más fuerte que nosotros, guatemaltecos y guatemaltecas. Es momento de comenzar a velar por nuestra patria, más ahora que nos acercamos nuevamente a las fiestas electorales. Es momento de alzar la vista, enarbolar el poder de la información pública y gritar: ¡Guatemala! ¡La tormenta ciudadana ha llegado!

Artículo anteriorConvergencia Nacional de Resistencia
Artículo siguienteFuimos ojos de la prensa y nos importaba