Félix Loarca Guzmán

El 10 de diciembre de 1948 en la ciudad de París, Francia, la Asamblea General de las Naciones Unidas en una reunión de gran trascendencia para la humanidad, aprobó la Declaración Universal de los Derechos Humanos, redactada por la Comisión de Derechos Humanos del organismo mundial en los años 1947 y 1948.

Desde entonces, el 10 de diciembre es considerado el Día Internacional de los Derechos Humanos.

Los destacados académicos Beatriz Villarreal y Olmedo España, coinciden en que esta Declaración se constituyó en el primer documento con validez política y moral internacionalmente vinculante no solo para los Estados entre sí y con sus respectivos nacionales, sino también para los individuos respecto al Estado.

La Declaración es la base política, ética y jurídica que marca los límites en torno a los abusos de la dignidad humana y es el modelo e instrumento para medir los niveles de avances y retrocesos de los derechos humanos de cada uno de los países signatarios.

En un acto de justicia histórica, hay que recordar que el Primer Procurador de los Derechos Humanos en el mundo fue Jesucristo, cuyas enseñanzas han permitido impregnar el humanismo intrínseco contenido en los 10 Mandamientos que Dios transmitió a Moisés, el Libertador del Pueblo Hebreo.

El doctor Luis Ernesto Cáceres R., sostiene la tesis que los 10 Mandamientos llevan implícita una concepción de los derechos fundamentales de la persona, aunque expuestos de forma negativa en frases como “no matarás”, que significa el reconocimiento del derecho a la vida.

En el caso de Guatemala, no hay duda que el Primer Procurador de los Derechos Humanos fue Fray Bartolomé de las Casas, por su inquebrantable lucha como protector de los derechos de los indígenas, especialmente el de la libertad.

En la época contemporánea, el ya fallecido jurista Ramiro De León Carpio, figura como el Mejor Procurador de los Derechos Humanos, seguido por el actual Ombudsman, Jordán Rodas, quien a pesar de los constantes ataques en su contra de sectores oficialistas y el cercenamiento de 20 millones de quetzales a su presupuesto, ha destacado con su trabajo a favor de la defensa de los derechos humanos y por combatir la impunidad.

Actualmente los derechos humanos son la base de la vida democrática de una Nación en el marco de un Estado de Derecho.

En Guatemala, el Día Internacional de los Derechos Humanos pasó casi inadvertido. El Presidente de la República, señor Jimmy Morales no aludió a la fecha, y en lugar de ello, prosiguió con su inútil confrontación, tratando de estigmatizar la imagen de la estatal Universidad de San Carlos.

Durante el actual gobierno, ha sido notoria la intención de socavar la credibilidad y prestigio de instituciones novedosas de la actual Constitución de Guatemala como el Tribunal Supremo Electoral, la Corte de Constitucionalidad y el Procurador de los Derechos Humanos, que guste o no al actual mandatario, son baluartes para el régimen de protección de los derechos humanos.
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Cartas del Lector

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