Melbourne/Berlín
DPA

Mientras Sebastian Vettel y Ferrari todavía celebraban una victoria inesperada por lo visto en las primeras 20 vueltas de carrera, tres escuderías, lideradas por Mercedes, seguían lamiendo las heridas por imprevistos insólitos que se produjeron durante el primer Gran Premio de Fórmula 1 de la temporada en Australia.

Un aparente error de software en el equipo Mercedes abrió el camino al triunfo de Vettel. La escudería que ganó los últimos cuatro campeonatos del mundo estaba convencida, de acuerdo con sus cálculos, que el liderato de Hamilton no corría riesgos cuando Vettel se detuvo en los boxes durante la aparición del auto de seguridad virtual.

Sin embargo, el alemán volvió a la pista en el primer lugar tras otro de los incidentes casi cómicos que se produjeron en el circuito Albert Park de Melbourne: el «virtual safety car (VSC)» que le facilitó el liderato entró en escena porque el Haas del francés Romain Grosjean quedó detenido en una zona peligrosa de la pista después de que una tuerca de uno de sus neumáticos quedara floja tras la parada en boxes.

Dos vueltas antes, su compañero de equipo, el danés Kevin Magnussen, había abandonado por un problema idéntico, frustrando así la mejor clasificación histórica del equipo estadounidense, que tenía a sus dos autos ubicados cuarto y quinto antes de las detenciones.

La tercera situación curiosa y negativa de la primera carrera de la temporada la vivió el debutante ruso Serguei Sirotkin, que sólo pudo recorrer unos 20 kilómetros con su Williams por un problema en los frenos, que luego se reveló que se produjo por culpa de una bolsa plástica que quedó atascada en la refrigeración del sistema.

Todavía restan 20 carreras en la incipiente temporada, pero difícilmente se repitan hechos tan curiosos, especialmente para las «Flechas de Plata», que dejaron escapar un triunfo que parecía seguro por lo que se veía en la pista.

Mercedes pensó que tenía cubiertas todas las alternativas, incluido el escenario de la aparición un auto de seguridad virtual, después de una temprana parada en boxes para Hamilton, que buscó contrarrestar rápido una detención de Kimi Raikkonen, escolta en ese momento con la otra Ferrari.

Sin embargo, Mercedes sólo se dio cuenta de que no había hecho bien los cálculos cuando Vettel emergió primero tras su parada en los pits. Incrédulo por lo que veía, Hamilton preguntó por radio si había hecho algo mal. «Lewis, pensamos que estábamos a salvo, pero obviamente algo salió mal», le respondió su ingeniero de pista.

Fue el propio jefe deportivo de la escudería, Toto Wolff, el que reveló los motivos después de la carrera. «Calculamos la brecha que se necesitaba con la aparición de un VSC y nuestra computadora dijo que 15 segundos era el tiempo suficiente», reconoció Wolff.

Wolff reconoció además que Hamilton podría haber acelerado un poco su ritmo si el equipo le hubiese avisado que la posición corría riesgo.

Si bien dejó pasar un triunfo y puntos importantes en el campeonato, Mercedes podría olvidar rápido el insólito hecho en las próximas carreras.

En cambio, es probable que Haas sufra durante mucho más tiempo el infortunio que vivieron sus pilotos, que abandonaron con dos vueltas de diferencia por el mismo error: una tuerca floja tras la detención en boxes.

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