La Paz
Agencia (dpa)
Una huelga del sector público de Salud en Bolivia ingresó ayer a la tercera semana de conflicto sin que existan indicios de solución por la férrea posición que mantienen los sindicatos y el Ministerio de Salud sobre temas de control y legislación.
«Los médicos que tienen especialización en cardiología y anestesiología del sector privado se han sumado al paro, y hay amenazas de renuncias colectivas», alertó el presidente del Colegio Médico de Bolivia, Aníbal Cruz.
Los sindicatos de médicos y el Gobierno fijaron para hoy una ronda de negociación para analizar los temas de conflicto, entre ellos la regulación de los servicios médicos y una aprobación de legislación para castigar la mala práctica profesional.
La protesta del sector de Salud comenzó el 23 de noviembre con la suspensión de atención a los afiliados al sistema de seguridad pública y en los hospitales públicos, donde asisten pacientes de escasos recursos económicos.
«Las cirugías fueron aplazadas al igual que otros actos médicos programados. Asistiremos a la reunión con la ministra de Salud, Ariana Campero. Ojalá existan puntos de coincidencia», agregó Cruz.
Campero descalificó la protesta y señaló que los pacientes están sufriendo demasiado con la suspensión de cirugías programadas con anticipación.
Además, la funcionaria precisó que los médicos rechazan el decreto de creación de la Autoridad de Fiscalización y Control de la Seguridad Social de corto plazo de los sectores público y privado de la salud.
Los profesionales tampoco admiten que el Gobierno fije el costo de atención médica a los pacientes del sector privado, y los médicos exigen anular un artículo del Código Penal que sanciona con cárcel la llamada mala praxis.








