Oscar Clemente Marroquín
ocmarroq@lahora.com.gt

Ya en la primera mitad del siglo el destacado Jurista Carlos García Bauer escribió un libro en el que explicaba por qué los derechos humanos eran una preocupación universal, entendiendo que el concepto no era comprendido en su justa dimensión y que había necesidad de explicar de manera didáctica el sentido de esas garantías mínimas que la comunidad internacional acordó para protección de cualquier persona con la Declaración Universal de los Derechos Humanos. Casi setenta años más tarde es obvio que sigue sin comprenderse el concepto y mucha gente insiste en que se trata de establecer mecanismos que protegen a los delincuentes y criminales, en términos generales, lo que implica que en Guatemala también se asocia a la protección de los “izquierdos humanos”, frase que popularizó en tiempos de Romeo Lucas un columnista conservador.

Los Procuradores de Derechos Humanos en Guatemala, desde don Gonzalo Menéndez de la Riva hasta el actual, todos han enfrentado señalamientos porque la opinión pública tiene profundas incomprensiones sobre el papel que tiene que desempeñar ese comisionado del Congreso que quedó establecido en la Constitución del 85. El más socorrido concepto es que son individuos que no se preocupan por los derechos de la gente honrada sino que únicamente se preocupan por los derechos de los criminales, porque no se entiende que la función es prevenir abusos cometidos en el ejercicio de las funciones públicas porque los crímenes cometidos por particulares tienen que ser perseguidos de acuerdo a las normas del derecho penal.

Por supuesto que el presidente Jimmy Morales es de los que no tienen claro el concepto de los derechos humanos y por ello su ataque ayer al procurador Jordán Rodas quien, obviamente, no es santo de su devoción porque ha hecho señalamientos contra el gobierno. Recordemos que uno de los primeros conflictos de Morales al asumir el poder fue con el entonces procurador Jorge De León Duque y fue porque la PDH certificó que los medicamentos que habían donado al gobierno, amigos del Presidente, estaban vencidos, lo cual lo enchinchó de tal manera que la relación con el PDH quedó rota desde su mismo origen. Y con el actual Procurador nunca se llegó a establecer, porque para Morales el tema no es de importancia ni de trascendencia.

La función del Procurador de los Derechos Humanos es proteger al ciudadano de abusos cometidos por la autoridad o por quienes puedan actuar por delegación de esa autoridad. Eso significa que su relación con el gobierno siempre va a ser tensa y confrontada y más cuando los gobiernos no se ocupan ni preocupan del tema de los derechos humanos.

El país ha tenido una variada gama de Procuradores a lo largo de estas décadas y en todos los casos la tensión ha sido evidente porque la naturaleza misma de las funciones así lo impone. No es Morales el primer gobernante que hace declaraciones despectivas respecto al trabajo del PDH y seguramente no será el último porque los derechos humanos no son prioridad. Por ello creo que la mejor función de la Procuraduría tendría que ser un intenso trabajo de educación para que la gente entienda esa preocupación universal que aquí a tantos les vale madre.

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