Ciudad de Guatemala
Agencia DPA
Guatemala conmemora mañana jueves los 20 años de la firma de los Acuerdos de Paz que en diciembre de 1996 marcaron el cese de 36 años de lucha armada que dejó más de 200 mil muertos y 45 mil desaparecidos, de acuerdo a cifras de la ONU.
Una ceremonia maya en el centro arqueológico Kaminal Juyú, un reconocimiento al expresidente Vinicio Cerezo (1986-90) como impulsor de un largo proceso de negociaciones, y un concierto que unirá la memoria de las víctimas de las atrocidades cometidas por los militares con una banda marcial castrense, son los puntos más relevantes del programa de conmemoración.
El conflicto armado de Guatemala tiene su origen en 1960, cuando jóvenes oficiales intentaron derrocar al gobierno pro-estadounidense del general Miguel Ydígoras Fuentes. Éste había roto relaciones con Cuba tras el triunfo de la revolución. También permitió que tropas anticastristas se entrenaran en territorio guatemalteco.
Ydígoras representaba la continuidad del Gobierno alineado con los intereses de Washington de Carlos Castillo Armas, quien se hizo con el poder en 1954 tras el derrocamiento, con apoyo de la CIA -según confirmaron documentos desclasificados-, del ex presidente revolucionario Jacobo Arbenz (1952-54). Castillo Armas fue asesinado en la Casa Presidencial en julio de 1957. Ydígoras llegó al poder en 1958.
En 1962 se inició la lucha guerrillera con la formación del Movimiento Revolucionario 13 de Noviembre (MR-13) por parte de algunos de los oficiales que participaron en el intento de derrocamiento contra Ydígoras.
En los años 70 y 80 la lucha se intensificó, pues el Ejército emprendió una ofensiva contrainsurgente que incluyó una política de «tierra arrasada». Esto ocurrió particularmente en los años 1982 y 1983 durante el régimen de facto del exdictador guatemalteco Efraín Ríos Montt (1982-83).
Las matanzas de comunidades enteras en el campo también provocó que decenas de miles de familias fuesen desplazadas de sus territorios. Unos 50 mil guatemaltecos huyeron hacia México, donde se establecieron en campos de refugiados.
Tras el derrocamiento de Ríos Montt en agosto de 1983, los militares se comprometieron a devolver el poder a los civiles, en respuesta a la presión de la comunidad internacional. No obstante, la lucha armada no cesó.
Los Acuerdos de Paz comenzaron a negociarse en 1987 tras la instalación en 1986 del Gobierno de Cerezo, el primer presidente civil luego de continuos regímenes militares, fraudulentos y autoritarios.
En 1990 se concretaron las primeras negociaciones y se estableció un cronograma. El primero de los 12 Acuerdos de Paz se firmó el 25 de julio de 1991 en Queretaro, México. Se trata del Acuerdo Marco sobre Democratización para la Búsqueda de la Paz por Medios Políticos.
El 29 de diciembre de 1996, cuando se firmó el final Acuerdo de Paz Firme y Duradera, en el Palacio Nacional de Ciudad de Guatemala, la sociedad guatemalteca y la comunidad internacional reconoció en ellos la «agenda mínima» para que el país pudiera avanzar hacia un futuro mejor, incluyente y democrático.
No obstante, líderes sociales, campesinos e indígenas, se muestran desencantados por los pocos avances tras 20 años de paz.
Los graves indicadores sociales del país confirman su percepción. De acuerdo con cifras oficiales, el 60 por ciento de la población vive en situación de pobreza (23,36% en extrema pobreza), y varios departamentos con población mayoritaria indígena sufren más de un 80 por ciento de pobreza.
«Nos decepciona», dijo a la dpa Daniel Pascual, coordinador general del Comité de Unidad Campesina (CUC). Sostiene que el balance «se quedó en las grandes expectativas» y reprocha que prevalece un «estado racista y excluyente», por lo que advierte que se «están generando condiciones para una mayor conflictividad que sólo traerá más atraso al país».
Otra dirigente indígena, Rosalina Tuyuc, exdiputada y reconocida activista humanitaria, señaló que «no hay cumplimiento» de los compromisos establecidos en los Acuerdos y que «todo está en el olvido, es una deuda pendiente».