Bucarest
DPA

Los socialdemócratas (PSD) de Rumanía ganaron con claridad las elecciones legislativas celebradas ayer y probablemente podrán volver tras casi un año al Gobierno.

El PSD, proeuropeo, prevé formar un Gobierno de coalición con el pequeño partido liberal ALDE. Por el momento sigue sin despejarse la incógnita si el presidente del PSD, Liviu Dragnea, será quien presida el Ejecutivo, ya que fue condenado por manipulación de votos.

En este punto será decisiva la decisión que tome el jefe de Estado, Klaus Iohannis, próximo al partido derrotado en las urnas, el PNL, de centro-derecha.

A comienzos de noviembre del año pasado dimitió tras ser acusado de corrupción el jefe de Gobierno socialdemócrata Victor Ponta, por presión de las protestas en las calles tras un devastador incendio con 64 muertos en un club nocturno de Bucarest. Desde entonces, el independiente Dacian Ciolos, ex comisario de Agricultura de la Comisión Europea, dirige el Gobierno.

El PSD obtuvo el domingo sobre el 46 por ciento de los votos, según informó la Comisión Electoral Central tras el excrutinio de casi todos los votos. El ALDE obtuvo en torno a un seis por ciento de los sufragios.

El presidente Iohannis había señalado antes que no quería designar jefe de Gobierno a ningún político con problemas con la Justicia. Además, la ley prohíbe que las personas con antecedentes penales tengan acceso a cargos en el Gobierno.

Por el momento, el PSD todavía no ha propuesto a nadie para encabezar el Gobierno, pero tampoco ha descartado la designación de Dragnea.

En Rumanía sólo el jefe de Estado puede proponer al Parlamento un candidato para el cargo de primer ministro. Según la Constitución, tiene que verificar que el candidato pueda formar un Gobierno y contar con mayoría.

Los adversarios del PSD temen que un Gobierno encabezado por un miembro de ese partido impida la elogiada lucha de la Unión Europea contra la corrupción. Esta formación ha intentado en varias ocasiones proteger gente próxima al partido a la acción de la Justicia, sobre todo al impedir retirarles la inmunidad.

El Partido Nacional Liberal, de centro-derecha, apenas consiguió el 20 por ciento de los votos. La líder del PLN, Alina Gorghiu, dimitió esta mañana con motivo de la derrota.

Como tercera fuerza se impuso sorpresivamente el nuevo partido ecologista liberal, USR, que fue creado hace medio años y ha hecho de la lucha contra la corrupción una de sus banderas. El partido húngaro UDMR obtuvo cerca del seis por ciento, el porcentaje con el que suele contar.

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