Oscar Clemente Marroquín
ocmarroq@lahora.com.gt
Esta mañana Helen Mack fue entrevistada por nuestra redactora Grecia Ortíz sobre la reunión que sostuvo el presidente de la República, Jimmy Morales, con diputados de distintas bancadas para tratar temas como el de la elección de la Junta Directiva del Congreso, el Presupuesto, TCQ y otros negocios que se traen entre manos con el Legislativo y dijo que es preocupante que el Ejecutivo insista en querer meter a su gente porque debieron responder al compromiso con la ciudadanía. Desde su punto de vista, Morales ha sido el primero en traicionar a esa ciudadanía, opinión que evidentemente comparte doña Josefina Chavarría, ciudadana muy inquieta y activa en la expresión de su pensamiento, quien ayer envió un correo bajo el sugestivo título de “re corrupto y re ladrón”, en el que dice: “Buenas tardes. Estoy viendo el programa Coyuntura de VEA canal con invitados del sindicato TCQ. No dejen de verlo, salen a luz porquerías que hizo el gobierno anterior y el actual. UN NEGOCIO que terminó de amparar Jimmy Morales y secuaces. La Morfín llegó solo a cerrar con broche de oro este negocio.”
Y es que antes de tomar posesión el señor Morales decía que él no iba a promover reformas a fondo porque eso era asunto del Congreso y que él no metería las manos en los otros organismos del Estado, promesa que duró tan poco como aquella otra de que no admitirían diputados tránsfugas en su partido. Obviamente no queda la menor duda de que en realidad hubo una traición a la ciudadanía, además del engaño de presentarse como transparente y ajeno a las viejas prácticas de la corrupción, ocultando los negocios suyos y de sus familiares con Anabella de León en el Registro de la Propiedad, por lo menos.
Es impresionante la torpeza del mandatario, puesto que con un poco de ingenio hubiera seguido engañando a la ciudadanía que se traga cualquier rueda de molino. Notemos nada más cómo Mario Taracena se logró dormir a medio mundo con modestísimos y cosméticos cambios que supo vender como “transformaciones históricas” que a la fecha le siguen valiendo el aprecio y respeto de muchos analistas nacionales, no digamos del poderoso e influyente inquilino de la venerada casa de la 20 calle de la zona 10.
Ni siquiera hubiera tenido que tirarse a fondo a buscar cambios en el sistema, sino simplemente hubiera bastado que manejara las cosas con un poco de tino para no desengañar a la población como lo ha hecho. Tino en cuestiones tan sencillas como la del pestañazo que pudo ser explicado como producto de los intensos desvelos por asuntos de Estado, pero nunca como un catatónico estado de reflexión, explicación que según el vocero de la Presidencia fue un error ya admitido y que no debiera seguirse señalando, como si en la vida no hubiera errores que lo marcan a uno para siempre.
Pero tal vez lo principal de lo dicho por Helen es que los ciudadanos tenemos que exigir la depuración del Congreso, tema que nadie aborda. Y no debe ni puede ser una depuración como la de tiempos de Ramiro, sino algo real y efectivo que, cual chilca, limpie ese cooptado organismo.







