POR KIMBERLY LÓPEZ
klopez@lahora.com.gt
Según el Superintendente, no se puede esperar más para una reforma fiscal
Tras casi cinco meses al frente de la Superintendencia de Administración Tributaria (SAT), Juan Francisco Solórzano Foppa habló con “La Hora” sobre los resultados de la recaudación tributaria y los avances en la recuperación de una institución con antecedentes de corrupción. El Superintendente pronostica un país encaminado hacia una cultura de legalidad e insiste en que no se debe esperar más para discutir una reforma fiscal que permita al Estado responder a las necesidades que hasta ahora no ha podido cubrir.
LA HORA. Considerando las condiciones en las que usted encontró la institución, ¿qué puede decir que ha hecho hasta ahora por la Superintendencia?
SOLÓRZANO FOPPA. Creo que lo más importante que se ha logrado es mejorar la recaudación y es nuestra principal función como Superintendencia de Administración Tributaria (SAT). Bajamos la brecha fiscal en los últimos meses pues empezamos casi con Q430 millones y estamos a la espera del comportamiento de este mes que esperamos que pueda ser positivo. Eso es lo más importante porque para la misma fecha de años anteriores las brechas habían sido de miles de millones de quetzales. Esto nos ha permitido poder avanzar en otros aspectos, hemos avanzado mucho en la renovación del personal, hemos cambiado más del 80 por ciento del bloque gerencial de la SAT y estamos emprendiendo el camino de una reingeniería total, donde vamos a fusionar algunas áreas y vamos a eliminar otras que consideramos que no aportan a la institución.
Todo esto nos ha permitido recuperar la confianza de los contribuyentes y también del personal interno que creo que ya se siente mejor y más estable porque la SAT está empezando a recuperar el prestigio.
L.H. En efecto se ha reducido la brecha fiscal pero esto tiene mucho que ver con las intervenciones que se han realizado en los últimos meses. Sin considerar las intervenciones, ¿cómo ha avanzado la recaudación como tal? ¿Es cómo lo proyectaron o podría ser mejor?
S.F. Creo que no podemos desligar una cosa de la otra (intervenciones y recaudación fiscal) porque forzosamente las intervenciones, lejos de los números que hemos recaudado a raíz de intervenciones, también tienen un efecto hacia el contribuyente. Se empieza a ver cómo la Superintendencia toma las medidas legales necesarias para poder lograr su función. También hay un efecto en muchas personas, empiezan a confiar en la institución; también hay un efecto en personas que empiezan a ponerse al día y buscan acercarse a la institución y ese efecto multiplicador hace que aumente la recaudación voluntaria. Producto de eso es que muchas empresas buscan ponerse al día en los pagos. Entonces, una cosa va muy amarrada de la otra porque posiblemente sin intervenciones no tendríamos ese crecimiento que es necesario para hacer sostenible el incremento de la recaudación en los próximos meses y, al menos, en el próximo año.
L.H. ¿Y además de las intervenciones qué medidas han tomado a nivel interno?
S.F. Actualmente estamos trabajando en un plan piloto en el área de Puerto Quetzal, en aduanas. La aduana de Puerto Quetzal es la más importante del país, es la que más ingresos representa y, por eso, elegimos también tener un equipo especial y capacitado, que ha pasado pruebas y que ha emprendido una labor con expertos internacionales. Con ellos estamos desarrollando un plan para empezar a controlar de mejor manera la aduana, que es un área muy importante para nosotros.
También hemos emprendido un esfuerzo muy grande en la recaudación y estamos empezando a trabajar cambios en el RTU (Registro Tributario Unificado), estamos viendo cómo facilitamos y mejoramos la agencia virtual, estamos emprendiendo proyectos de “café internet” en agencias.
En la fiscalización, cambiamos completamente el plan de fiscalización para el segundo semestre de este año y ese cambio ya ha empezado a rendir frutos con varios cruces de información que realizamos y detectamos posibles evasores. Se está haciendo el trámite administrativo actualmente, los contribuyentes pueden presentar sus medios de defensa y dependiendo de estos medios la SAT puede continuar o no con los ajustes realizados.
L.H. Algunos tildan las intervenciones de empresas como una especie de «terrorismo fiscal». ¿Qué puede decir al respecto?
S.F. Lo he manifestado siempre. Son acciones que responden al cumplimiento de la ley, la intervención como en el embargo son medidas legales establecidas en el Código Procesal Penal desde hace casi veinte años. En ese sentido, consideramos que si las administraciones tributarias anteriores no la habían utilizado sería una decisión discrecional de ellos. Sin embargo, nosotros vamos a utilizar absolutamente todas las medidas legales necesarias para hacer que se cumpla la obligación del tributo de impuestos para que el país y el Estado puedan funcionar.
En ese sentido, yo estoy muy tranquilo. Hemos estado conversando con muchas cámaras y sectores organizados, hemos escuchado a todos los que nos han pedido cita y han querido acercarse; y en ese sentido hemos tenido una retroalimentación bastante buena por parte de empresarios. Incluso el Comité Coordinador de Asociaciones Agrícolas, Comerciales, Industriales y Financieras (CACIF), dijo hoy que no existe tal “terrorismo fiscal”, sino que hay un cumplimiento de la SAT en cuanto a la normativa.
L.H. ¿Cree que esta alarma que generan las acciones legales implementadas por la SAT tiene que ver con una cultura de tolerancia a la evasión de responsabilidades fiscales?
S.F. Yo creo que Guatemala está cambiando, definitivamente, ha cambiado ya. Estamos en un proceso de consolidación de ese cambio y el cambio más grande que está pasando es el cambio hacia la legalidad. Tenemos que dejar de ser un país donde no se cumplen las normas, un país en donde cualquiera infringe las normas desde las penales hacia las normas civiles y obligaciones tributarias. Ante un país que está inmerso en ese caos, en ese incumplimiento de leyes y en ese ámbito de impunidad, pues lo que estamos haciendo es entrar en un círculo virtuoso de cumplimiento de la legalidad. Y la legalidad va a traer, siempre, el cumplimiento del Estado de Derecho; y donde hay Estado de Derecho habrá certeza jurídica, habrá inversiones y beneficio para los guatemaltecos.
L.H. Al inicio de su gestión anunció una depuración, ¿cómo avanza ese proceso?
S.F. Comenzamos con los altos mandos de la SAT, tomamos decisión de remover a algunos, otros pidieron su renuncia, otros que por otros motivos habían salido y estaban vacantes sus puestos. Ha habido mucha gente que ha estado renunciado, hay mucha gente que ante la circunstancia de cómo está la SAT decidió salir y hemos tenido algunos otros puestos medios de confianza en donde he ido tomando la decisión de destituir a varios funcionarios.
En ese sentido ya tenemos el número más bajo de trabajadores de toda la institución desde el año 2010 aproximadamente. Estamos actualmente cerca de 4 mil 300 trabajadores cuando en el año 2014 llegamos a tener 5 mil 400.
L.H. ¿Y era justificable esa cifra?
S.F. Pues si miramos las cifras de recaudación, para mediados del 2014 la brecha fiscal era el doble de lo que es actualmente y tenían mil personas más. Entonces habría que hacer esa evaluación de si en realidad era necesario o no. Sin embargo, nosotros sí consideramos muy necesario reforzar áreas sustantivas fundamentales. Hemos encontrado que hay mucho personal en áreas de apoyo y unidades administrativas que consideramos se podrían simplificar para disminuir el aparato administrativo y logístico y fortalecer el área sustantiva donde están los auditores y necesitamos vistas en aduanas y personal en agencias para mejorar la atención al contribuyente. Esas son las áreas sensibles a donde nos pensamos enfocar y ahí es donde van a venir grandes cantidades de reclutamiento. Seguimos con el plan de contratar mil personas más, y estas plazas se destinarán a áreas fundamentales.
“Yo creo que Guatemala está cambiando, definitivamente, ha cambiado ya. Estamos en un proceso de consolidación de ese cambio y el cambio más grande que está pasando es el cambio hacia la legalidad”.
L.H. Desde afuera y luego de que se conociera el “Caso La Línea”, la SAT se veía en un escenario desafiante por la corrupción dentro de la institución. ¿Fue así como encontró la institución?
S.F. Cuando tomé posesión ya habían ocurrido varias capturas de funcionarios, se había ido el nivel más importante de la SAT. Desde intendentes jurídicos, de fiscalización, etc. Encontré la casa ya bastante limpia por lo menos en cuanto a corrupción pero sigo recibiendo denuncias en cuanto a corrupción, hemos implementado un número de denuncias y estamos iniciando con un proyecto de unidad de asuntos internos. Esperamos que esto nos permita investigar todos los posibles actos de la institución.
La depuración es un tema constante, un tema que nos tiene que ocupar todos los días, a todas horas y es un tema al que le estamos poniendo mucho empeño porque sabemos que la gran mayoría de trabajadores son gente honrada. Son gente que viene a trabajar, son profesionales, se han superado y que quieren hacer de la SAT una institución de la cual se sientan orgullosos.
Ha habido un diálogo constante con el personal, la búsqueda de ascensos está haciendo que el personal esté motivado a seguir adelante. Hemos estado tratando de tomar medidas en horarios para mejorar la atención a contribuyentes, pero también buscando horas de entrada y salida accesibles, nos hemos puesto al día con el pago de horas extras. Con esto, el trabajador ve un cambio en la gestión y eso que la gente esté comprometida y sepan que su función es importante dentro de la SAT.
L.H. Se ha hablado de la necesidad de una reforma fiscal, pero la excusa siempre es que habrá que esperar a recuperar la confianza de la población. ¿Cuánto más habrá que esperar, teniendo en cuenta que el Estado no puede ni cumplir con sus obligaciones básicas?
S.F. De alguna forma u otra han venido corriendo procesos muy acelerados. Para empezar, nosotros y ni el más optimista de los analistas pensaba que a estas alturas pudiéramos estar con los registros de recaudación que tenemos hasta la fecha. Eso ha hecho que la recuperación de la confianza se haya dado a pasos acelerados, que hayamos recortado las brechas y estemos mejorando la gestión en un lapso corto de tiempo.
Al haber logrado esto más el apoyo que nos ha brindado el Organismo Ejecutivo, el Presidente, al darnos total independencia, y el Congreso al haber aprobado las reformas a la SAT, hemos visto cómo se han conjugado distintos factores para forzosamente sentarnos a platicar y discutir una reforma fiscal. El llamado que hizo el sector empresarial para una discusión es lo más sano porque puede empezar ahora la discusión, aunque tampoco sabemos cuánto tiempo nos tome y cuánto tiempo el Congreso se puede llevar para aprobar un paquete de reformas fiscales.
Hace cuatro meses hubiéramos pensado que se daría en más tiempo, hoy estamos pensando que es necesario. Estamos viendo que hay una necesidad latente de parte de distintas instituciones del Estado de contar con los recursos necesarios para su funcionamiento. Ante esa exigencia y clamor popular de tener abastecimiento en hospitales, salud, seguridad, calles, servicios básicos, transferencias condicionadas, todo… hay una deficiencia en temas de presupuesto pero sobre todo en las cantidades que estamos manejando. Hoy por hoy, por mucho que la SAT esté recaudando casi su meta también vemos que es insuficiente.
Tenemos una de las cargas tributarias más bajas del mundo y no hay ningún país que se sostenga con la carga tributaria que tenemos (10 por ciento). Nuestros hermanos están por encima de 15, 16 y hasta 19 puntos porcentuales, entonces vemos por qué si cruzamos la frontera en El Salvador hay más medicinas que aquí.
Es un tema también de presupuesto y contribución de los ciudadanos, pero creo que la ciudadanía está lista para generar esta discusión. La discusión tiene que ser técnica y basada en los intereses del pueblo de Guatemala, también debe permitir que se generen propuestas, aglutinarlas y ojalá en algún momento se pueda llegar a un acuerdo para impulsar una reforma fiscal.
L.H. Entonces, ¿no se debe esperar más para una reforma fiscal?
S.F. Definitivamente, este es el momento y ¡Ojo!, que hablar del tema no significa necesariamente que mañana vayamos a tener una reforma fiscal. Hemos visto que hay procesos que se están tomando con la seriedad del caso, donde se están haciendo mesas técnicas, se están reuniendo expertos, se hacen juntas de trabajo para hacer propuestas que de verdad lleven ese complemento técnico y profesional de la normativa.
L.H. Recientemente el Congreso aprobó las reformas de fortalecimiento de la SAT con algunas limitaciones en cuanto a la no retroactividad para investigaciones y con limitaciones al secreto bancario, ¿considera que a pesar de eso serán suficientes para lograr fortalecer a la institución?
S.F. Creo que vamos a tener más herramientas de las que teníamos antes y para empezar eso es fundamental. Vamos a tener una regulación en donde la normativa nos va indicar el procedimiento para obtener información de bancos y entidades financieras, vamos a tener información que va contar con garantía jurisdiccional donde habrá un juez encargado de verificar que las solicitudes que hagamos sean solicitudes con fundamento, que sean basadas en casos que estemos trabajando. En cuanto a la no retroactividad, es un principio constitucional y somos respetuosos de esos. Todas las normativas deben guardar relación entre ley ordinaria y ley superior jerárquica.
Para nosotros ahorita es importante saber que vamos a tener más herramientas de las que teníamos antes, sin duda, esperamos que esto tenga un impacto en la recaudación y en el comportamiento de muchos sectores.
L.H. Usted dice que ahora tendrán más herramientas que antes pero, ¿cree que “más que antes” es suficiente o se podría esperar algo mejor?
S.F. Sin duda alguna en un futuro podría mejorar. Este es un sistema de confianza escalonada en donde nos debemos ganar la confianza del contribuyente con actos. Será cuando el contribuyente sepa que vamos a hacer un buen uso de su información, que no vamos a usarlo con fines personales, políticos, de chantaje o lo que sea, que vamos a respetar la privacidad de los contribuyentes, que los contribuyentes van a estar respaldados por el juez contralor que es a quien debemos informar todo lo que obtengamos como resultado de las investigaciones. En ese sentido creo que vamos por un buen camino.
L.H. ¿Qué aspectos podrían haber sido mejores?
S.F. Creo que la gran discusión fue por la forma en la que se puede acceder a la información bancaria. Yo no estoy en contra de que sea mediante un juez; sin embargo, creo que podríamos mejorar en el sentido de que se den los requerimientos inmediatamente y nosotros poder obtener la información también inmediatamente.
L.H. ¿A qué le invitan o qué siente frente a las altas expectativas que tiene la población sobre su gestión?
S.F. Me siento comprometido con los guatemaltecos que pagan mi salario, a ellos me debo, a los guatemaltecos que están cumpliendo sus obligaciones. Al hacer uno bien su trabajo, al ser transparente en la forma de realizar su trabajo, los resultados llegan y han sido evidentes. Mucha gente quería que se diera esta realidad para terminar con ese manto de impunidad que ha existido tradicionalmente.
L.H. ¿Cuáles son los puntos en los que aún hace falta trabajar?
S.F. Creo que en el tema de capital humano y desarrollo del personal, estamos creando áreas nuevas como la unidad de investigación fiscal, por ejemplo. Es un área sumamente importante, que busca hacer curación de toda la información de la SAT.
L.H. ¿Qué puede prometer como resultado de su gestión para los próximos años?
S.F. Me gustaría pensar que al final de mi gestión vamos a tener una SAT mucho más fácil de entender y acceder, con un mejor servicio al contribuyente, eficiente y sobre todo, honrada y honesta, que va poder surtir de recursos a todas las instituciones del Estado.
“Estamos viendo que hay una necesidad latente de parte de distintas instituciones del Estado de contar con los recursos necesarios para su funcionamiento (…) Hoy por hoy, por mucho que la SAT esté recaudando casi su meta, también vemos que es insuficiente”










