SEGÚN DATOS DEL OSAR Y DEL RENAP

En el 2016 nacieron 27 mil 878 bebés de niñas y adolescentes guatemaltecas

POR MARIELA CASTAÑÓN
mcastanon@lahora.com.gt

El Observatorio de Salud Reproductiva (Osar) documentó, con datos del Registro Nacional de las Personas (Renap), 27 mil 878 nacimientos de bebés, hijos de niñas y adolescentes de edades comprendidas entre los 10 y 17 años. Al menos 1 mil 744 recién nacidos fueron producto de una violación sexual.

“Quisiera morirme, mi corazón ya no está contento como antes”

*Marina tenía 14 años y estudiaba quinto primaria cuando resultó embarazada. Su hermanastro de 22 años, hijo de su papá, la violaba desde que tenía 13. El hecho ocurrió en Salamá, Baja Verapaz.

El hombre abusaba de Marina cuando sus padres no estaban en la casa y le advertía para que callara las violaciones: “No le vas a decir a nadie o voy a matar a tu mamá”.

Esa violencia sexual provocó que Marina resultara embarazada. La madre de la niña notó el retraso en su menstruación y la llevó al servicio de salud del municipio, donde le informaron que esperaba un bebé, por lo tanto, se notificó a las autoridades de este delito, de acuerdo a la ruta de atención establecida.

El expediente se remitió a la Procuraduría General de la Nación (PGN) y al Ministerio Público (MP); este último citó a los padres de Marina para ampliar la declaración de la denuncia.

El padre de la niña agraviada dijo en su declaración, “que su hija se le sometía y jugueteaba con su hijo”. Dichas expresiones provocaron que las autoridades remitieran a la niña a una casa de maternidad.

Marina fue alejada de su entorno y permaneció en ese lugar dos meses, siguiendo el proceso de protección y seguridad; sin embargo, no el proceso penal, ya que durante este período de tiempo no se detuvo a su agresor. Posteriormente la menor de edad fue trasladada a un albergue del municipio de Mixco, donde estuvo 20 días.

La estadía de la niña, con siete meses de embarazo, fue difícil, pues existía una descontextualización sociocultural –vestido, idioma y comida– aunado a la lejanía de su familia.

El Osar intervino para solicitar que la adolescente fuera ubicada en un albergue de Alta Verapaz, a cargo de la Secretaría contra la Violencia Sexual, Explotación y Trata de Personas (SVET).

Marina regresó a Salamá en la semana 39 de embarazo e inició trabajo de parto, el cual fue “precipitado” y atendido en la emergencia del Hospital de Cobán. La niña llegó a las 6 de la mañana y una hora después dio a luz a un niño.

“Existen rasgaduras de primer grado por el trabajo de parto. El bebé pesó 6 libras, presentó complicaciones posteriores, infección dermatológica severa”, debido a una infección vaginal no tratada durante el embarazo, refirió un informe del Osar.

La menor de edad fue ubicada en un albergue de la SVET. En una ocasión le dijo a sus padres: “No sé qué me está pasando, pero quisiera morirme, mi corazón ya no está contento como antes”.

La historia de Marina y su bebé, producto de una violación sexual, es una de tantas que ha registrado el Osar, que reitera que estos casos no deben ser vistos con normalidad.

27 MIL 878 BEBÉS DE NIÑAS Y ADOLESCENTES

El Osar documentó entre enero a noviembre de 2016, 27 mil 878 nacimientos de bebés, hijos de niñas y adolescentes. (Lea el recuadro Nacimientos por edad de la madre).

Los datos se obtuvieron a través de los niños registrados en el Renap, que también revelan cuántos de los casos pueden considerarse como una violación. (Lea el recuadro Tipificación del delito).

Alejandra González, asesora en la Unidad de Género del Despacho del MP, explica que el año pasado conocieron 2 mil 753 casos de violaciones sexuales de niñas, entre 10 y 14 años. En tanto, 209 menores de edad quedaron embarazadas por esta causa.

De acuerdo con el MP, este año buscan fortalecer las instancias de modelos de atención integral en Huehuetenango, San Marcos, Quetzaltenango, Escuintla, Santa Rosa, Alta Verapaz y San Benito Petén. Actualmente hay presencia del MP en los hospitales San Juan de Dios y Roosevelt.

Estadísticas oficiales indican que el año pasado los médicos del Hospital San Juan de Dios atendieron el nacimiento de 1 mil 105 bebés, de madres que tenían entre 13 a 17 años, en tanto los galenos del Hospital Roosevelt atendieron 36 embarazos de niñas entre 10 a 13 años.

CONSECUENCIAS

Las consecuencias del embarazo en una niña afectan no solo en su desarrollo integral, sino también, en su salud, en su psicología y en toda su vida.

Mirna Montenegro, del Osar, explica que la mayoría de menores de edad que resultan embarazadas muy jóvenes regularmente se quedan con los primeros cuatro años de educación primaria, por lo tanto, se involucran en la economía informal para mantener a sus hijos. También se originan otros problemas en su salud.

“Provoca pobreza, desnutrición y violencia de la misma familia a la adolescente. Y de la adolescente hacia su hijo. Causas fisiológicas también hay: en las adolescentes tienen más abortos espontáneos, más infecciones de transmisión sexual, hijos de bajo peso al nacer y normalmente sus partos se van a atender por medio de cesárea porque hay desproporción céfalo pélvica, entre la cabeza del bebé con la pelvis de la madre. Estamos hablando de adolescentes que no han terminado de desarrollar”, dice Montenegro.

El director del Hospital Roosevelt, Carlos Soto, indica que los embarazos en niñas y adolescentes son de alto riesgo y la mayoría no pueden tener un parto normal porque su cuerpo no está desarrollado completamente.

“Consideramos estos embarazos de alto riesgo. Obviamente hay nenas que llegan al Hospital Roosevelt a los 12 y 13 años, su sistema reproductor no está formado completamente. A esas niñas no se les puede dar un parto normal porque se corre el riesgo que el niño de 5 o 6 libras no pueda salir por el canal vaginal, sino hay que hacerles cesáreas. Esas niñas regularmente son violadas y hay que estarlas protegiendo que no vayan a tener una enfermedad de transmisión sexual. También les damos seguimiento hasta que se les quiten los puntos. Fácilmente les puede pasar algo”, dice Soto.

El médico califica los embarazos de estas niñas como “una tragedia”, ya que estos acontecimientos las marcan de por vida.

Según el Director, la hoja de ruta a seguir, por parte del sistema de salud para atender estos casos, es reportarlo a la PGN, al MP y realizar las pruebas necesarias a la menor de edad.

“Primero lo reportamos a la PGN, segundo al MP, tercero hacemos todos los exámenes y las pruebas rápidas para ver si no tiene u otra enfermedad de transmisión sexual como papilomatosis. Cuando llega la PGN tiene la custodia de la niña, hacemos todo el trabajo legal, tiene su parto, la PGN se encarga del hijo de la menor y la pone en un hogar temporal. Nosotros le damos seguimiento hasta que decidimos cuándo se le puede dar egreso”, refiere Soto.

Marco Antonio Garavito, director de la Liga de Higiene Mental, detalla que las consecuencias de estas situaciones son la repetición de círculos de violencia, ante un Estado que sigue siendo precario en el tema de educación sexual y atención en salud.

Garavito refiere que se debe prevenir y sancionar a quienes embarazan a las niñas producto de una violación sexual, en tanto, dice que se debe brindar el apoyo a las jóvenes que son afectadas por estas situaciones.

NO ES NORMAL

Vilma Rojas, jefa del Departamento de Coordinación de Atención a la Víctima del MP, reitera que los embarazos en niñas no deben ser vistos con normalidad; por el contrario, constituyen un delito.

Rojas lamenta que en estos casos las niñas se culpen por lo que les sucedió. En el MP se busca que estos casos se traten con respeto y empatía a las víctimas.

“No es normal, no es natural, no es culpa de ellas. Las víctimas de violación se culpan, pero ellas no son culpables”, indica.

PREVENCIÓN Y ATENCIÓN

Los profesionales entrevistados coinciden en que se debe prevenir y sancionar la violencia sexual: a través de la educación sexual, la captura y sentencia de los responsables de estos hechos, así como por la respuesta del Estado.

Mirna Montenegro, del Osar, lamenta que, en el modelo incluyente de salud, no se tomó en cuenta la prevención de embarazos en niñas y adolescentes. Tampoco la planificación familiar.

La Hora buscó a la ministra de Salud, Lucrecia Hernández Mack, para conocer su postura por lo indicado por Montenegro, pero no respondió las llamadas ni a los mensajes enviados a su teléfono celular.

En tanto, el Consejo Nacional de la Juventud (Conjuve), que interviene en la prevención, dice que ha formado el Plan Nacional de Prevención de Embarazos en Adolescentes y Jóvenes de Guatemala (Planea) de 15 a 19 años, para el período 2013 al 2017, y el objetivo es articular la respuesta intersectorial de los portadores de obligaciones en la prevención.

La intención es “contribuir al desarrollo integral y opciones de vida de adolescentes y jóvenes, desde su visión holística basada en las necesidades, derechos, desarrollo humano, participación y ciudadanía”.

*Nombre ficticio para proteger la identidad de la niña.

Tipificación del delito

El artículo 28 de la Ley contra la Violencia Sexual, Explotación y Trata de Personas, refiere: Quien, con violencia física o psicológica, tenga acceso carnal vía: vaginal, anal o bucal con otra persona, o le introduzca cualquier parte del cuerpo u objetos, por cualquiera de las vías señaladas, u obligue a otra persona a introducírselos a sí misma, será sancionado con pena de prisión de ocho a doce años.

Siempre se comete este delito cuando la víctima sea una persona menor de catorce años de edad, o cuando sea una persona con incapacidad volitiva o cognitiva, aun cuando no medie violencia física o psicológica.

La pena se impondrá sin prejuicio de las penas que pueden corresponder por la comisión de otros delitos.