Imagen ilustrativa de una verificación que hizo la PDH en 2020 en uno de los hospitales que atiende caos de COVID-19. Este sábado el Laboratorio Nacional de Salud confirmó la presencia del Mucormicosis “Hongo Negro” en Guatemala, mismo que está asociado al coronavirus. Foto: PDH.

Ayer se cumplieron 15 meses desde que se anunció oficialmente el primer caso de Covid-19 en Guatemala y aún ateniéndonos a las tan poco confiables cifras oficiales, los efectos son devastadores, sobre todo luego de que se empezó globalmente la implementación de vacunaciones masivas para inmunizar a las distintas poblaciones, cosa que en Guatemala no sólo no ha ocurrido sino que, peor aún, no tenemos la menor idea de cómo se podría mejorar en el futuro porque ni quienes hicieron el negocio tienen la menor idea.

Del lado del gobierno solo tenemos una secuela de excusas con las que pretenden lavarse las manos y justificar la situación actual, repitiendo la cantaleta de siempre culpar a otros de sus propios y graves errores. Una cuestión que La Hora señaló desde hace 15 meses es que era fundamental mantener informada verazmente a la población porque únicamente con esa herramienta, la de la verdad, se podía generar la confianza suficiente para que los ciudadanos fueran instruidos de qué y cómo hacer para protegerse de mejor forma, siguiendo instrucciones claras de autoridades que debieron saber qué decirle a la población.

Nunca existió una sana política de información ciudadana sobre la realidad de nuestra pandemia, seguramente porque las autoridades no han tenido la menor idea de qué es lo que se debe hacer pues están ocupadas en lo suyo, en lo que verdaderamente interesa a los que debieran ser servidores públicos.

La verborrea incontenible de la misma presidencia y de todos sus funcionarios los lleva a hablar por hablar, a decir y repetir tonterías que fueron creando confusión entre la gente que, harta de la situación, empezó a actuar por su cuenta relajando las medidas de prevención, lo que se traduce en el repunte de contagios que ha saturado nuevamente al sistema hospitalario y que sigue cobrando vidas.

El colmo, por supuesto, es la situación de la necesaria vacunación porque mientras en otros países se avanza con más agilidad y eficiencia, aquí seguimos sin capacidad ni siquiera para administrar bien las poquísimas vacunas que ha logrado obtener el país, pese a un multimillonario desembolso que apenas si ha significado disponer de cien mil dosis de una vacuna que necesita alta refrigeración que no es fácil garantizar en nuestro descalabrado país.

Han sido 15 meses de pesadilla y se puede anticipar que seguiremos mal porque no hay la menor disposición ni idea de hacer las cosas bien. El resumen que publicamos en el fin de semana sobre la vacunación es una recopilación de lo dicho y hecho por autoridades simplemente incompetentes.

Redacción La Hora

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