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Siete años de anarquía: Entrevista con Rafael Romero

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Siete años de anarquía: Entrevista con Rafael Romero

Por Camilo Villatoro

Si usted, amable lector, cree tener vocación en las artes literarias, visuales, o en una particular propuesta artística que desee dar a conocer, debe leer esta entrevista. El portal digital Te Prometo Anarquía (www.teprometoanarquia.com), creado para la difusión de propuestas artísticas emergentes, acaba de cumplir siete años de existencia. En esta accidentada entrevista a distancia, conversé con el creador de TPA, el escritor guatemalteco Rafael Romero. Este fue el resultado:

_Cul4-5_1b¿Por qué anarquía?, ¿te considerás anarquista?
La palabra en sí tiene mucho poder, pero su significado (histórico y social) no tiene mucho que ver con la revista y menos conmigo, que no me considero anarquista. La idea del título se forjó en la búsqueda de un concepto: atentar (si se puede decir de esa manera) contra los parámetros formales y elitistas de los medios editoriales. Esos en los que más que permitir, más que dar apertura, cierran puertas y obstaculizan.

Tengo entendido que es un espacio para la literatura emergente. Contános un poco acerca de la iniciativa del espacio. ¿Por qué nace Te Prometo Anarquía, y hacia qué apunta?
Sí, originalmente la idea (que se ha mantenido) apuntaba a visibilizar nuevas propuestas, es decir, lo inédito, lo emergente, lo poco conocido. Con el tiempo, el campo se fue abriendo y ahora hay cabida para todo tipo de propuestas. TPA nació, como te decía, por esa necesidad de habilitar un espacio con mucha apertura y menos reglas en donde el autor/artista decidiera qué publicar y tuviera esa libertad para plantear su propuesta.

¿Le has negado a alguien la participación en el espacio? ¿Tenés algún criterio de selección de trabajos? ¿Te has visto en la necesidad de tolerar trabajos que en otras circunstancias considerarías impublicables?
Sí, como respuesta a las tres preguntas. Lo importante es ser objetivo, en la medida de lo posible. No todos los que han aparecido me parecen publicables, pero ahí está el meollo del asunto: ¿quién soy para negarles la opción?
Cuando he tenido que rechazar alguna propuesta, siempre lo he hecho con todo el respeto del mundo y exponiéndole (como no lo haría nunca ninguna revista literaria) las razones de dicho fallo.

¿Cuál es el criterio de selección?
El criterio es muy básico. Busco un mínimo de rigor estético. Pero es complicado de explicar porque volvemos al punto infaltable en toda apreciación estética: lo subjetivo.

¿La mayoría de gente publicada en TPA son poetas?
Sí, en principio sí. Se debe quizás a que, durante los primero meses del proyecto, la tendencia fue esa: buscar poetas.

¿Qué opinás acerca de la escena artística guatemalteca contemporánea, en especial de la literatura en un país con pocos lectores?
Pues creo que poco a poco se ha ido consolidando. Hace diez años no había todos los espacios que hay ahora, tampoco había redes sociales. Para un autor/artista es más fácil (no digo que siempre ni al 100%) dar a conocer lo que hace y, de alguna manera, iniciar su trayectoria. Aunque parezca (para algunos), que se siguen publicando o apoyando a los de siempre, no es así. Además, percibo que hay autores y artistas que han pasado del mero hobbie a tomarse en serio sus propuestas y eso le da otro matiz, más formal, más profesional, al panorama.

¿Con autor te referís a “escritor” y con artista te refieres a alguien perteneciente a otras expresiones artísticas?
Sí, es así como decís. Hablo de autor/artista porque en TPA hay de todo.

¿Con eso querés decir que un escritor no es un artista, o que un artista no siempre es autor?
Hay escritores malos que no son artistas (ni hace falta que lo sean). Y hay artistas que no precisamente son autores, pero ni mi proyecto ni yo me permito profundizar en estos temas. Uno, porque no me interesa lo que piensen los demás al respecto de ese tema. Y dos, porque mi opinión tampoco tiene que ser tomada en cuenta. Mi postura no es académica ni crítica ni teórica, es más la del creador, y ahí, en esa postura o zona un tanto cómoda, sólo cabe crear y entretenerse haciéndolo.

¿Te gustaría crear una editorial donde, ahí sí, publiqués a gente que creás que merezca la pena que el mundo los reconozca como artistas?
Sí, por qué no. Pero con TPA no me siento desilusionado, al contrario, todos los que están y estarán publicados tienen derecho a ser conocidos, independientemente de que yo lo considere así o no. Lo que suceda con sus trayectorias dependerá exclusivamente de ellos y, claro, de los receptores de sus obras.
Y te lo digo así porque hay muchas editoriales que no me parece que publiquen a los mejores, a los que merecen ser conocidos. Todo vuelve a ser subjetivo.

No hace falta decirlo, pero vos mismo sos un escritor emergente, ¿no es así? ¿Qué trato te han dado las editoriales?
Lo soy, en efecto. Fijate que sigo siendo un tipo pasivo (inactivo, más bien), en el sentido de tocar puertas y buscar editoriales. Las editoriales con las que he publicado han aparecido casi como por cuestiones del azar y no las he buscado yo. Las pocas veces que he tocado puertas, ni siquiera he notado que haya gente detrás de la puerta, viendo por la mirilla, para ver si conviene abrir o no, con eso te lo digo todo.
Como no tengo prisa, seguiré esperando a que el azar me siga dando buenas sorpresas, como hasta ahora.

Tengo entendido que vivís en España. ¿Cruzar el charco tiene que ver con la búsqueda de tu realización como escritor? ¿TPA nace en España?
Sí, vivo en España. Y sí, salir de Guatemala, donde me sentía muy apático y no veía opciones para darme a conocer tiene que ver con todo esto de dedicarme a la escritura. Vivir fuera cambió radicalmente mi perspectiva respecto de la literatura y ayudó a centrarme. TPA nació aquí, a finales del 2007.

¿Es el futuro de los escritores (buenos y malos) incierto, en el sentido de la apatía hacia la lectura y el aparente predominio de las artes visuales en esta época que nos toca vivir?
Espero que no. Lo que veo son modas y épocas que aparecen y desaparecen; sin embargo, el hábito y el amor por los libros es como un tatuaje, algo permanente. Lo que debe hacer la sociedad y los entes culturales es fomentar ese hábito, independientemente de la época y de las manifestaciones literarias o artísticas.

Mario Roberto Morales ha dicho varias veces que la generación audiovisual (del 90 para acá) tiene atrofiado el código letrado, dado el consumo intensivo de productos audiovisuales. ¿Estás de acuerdo con eso, consideras ese daño irreparable?
Puede que tenga razón, pero aunque fuese así, no creo que sea un daño irreparable. Aunque no viva en Guatemala, a veces tengo la sensación de que desde aquí respiro aires de cambio, sensaciones de que no todo está perdido y de que hay gente de esa generación que está acercándose a la lectura, a la escritura, a la música… No sé, me niego a dar todo por perdido.

Leí por ahí que estudiaste letras en la USAC. ¿Qué opinión tenés sobre la academia, en lo referente a estudiar literatura? ¿Te hizo esa experiencia crecer como escritor, o detuvo de una u otra forma tu impulso creativo?
Sí, estudié Letras. El pensum no está pensado ni ideado para la creación, lo cual te plantea una disyuntiva: o te dejás sumir y permitís que afecte tu impulso creativo o lo tomás como un obstáculo a superar, como una motivación. Yo escogí el segundo camino.

¿Qué mensaje le dejas a tus lectores en Guatemala, a los artistas, a toda la gente que podría simpatizar con el proyecto de TPA, y a la que no?
TPA sólo es un proyecto más de los que existen en Guate y en el mundo. Quienes lo encuentran importante y válido, es porque no se han quedado con detalles y se han tomado la molestia de entenderlo en su totalidad y lo poco que pueda tener de trascendencia. Quienes han preferido buscarle máculas y contradicciones, están en su derecho. A pesar de lo positivo y de lo negativo, TPA continuará activa mientras se pueda. Su razón de existir no está sustentada en el fervor ni el rechazo de nadie.

“…hay muchas editoriales que no me parece que publiquen a los mejores, a los que merecen ser conocidos.”

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