Papa pedirá perdón a chilenos mediante enviados especiales

Por EVA VERGARA
SANTIAGO DE CHILE
Agencia (AP)

El Papa Francisco pedirá perdón a la diócesis chilena de Osorno, a la que impuso un obispo señalado como encubridor de abusos sexuales y a quién tardó más de tres años en remover, dijo ayer uno de los enviados del Pontífice.

Un funcionario del arzobispado de Santiago informó que como hay “muchas solicitudes de entrevistas” con los enviados papales para entregar denuncias, una residencia aledaña a la Nunciatura se convertirá en el “punto de recepción de la santa sede” de informaciones de abusos.

Scicluna y Bertomeu son responsables de un informe de 2,300 páginas que elaboraron tras recoger 64 testimonios de agresiones sexuales en febrero pasado, lo que llevó a Francisco a afirmar a fines de mayo que en la iglesia chilena hay “una cultura del abuso y del encubrimiento”, una afirmación inédita de un Papa sobre la institución católica.

La visita de Scicluna y Bertomeu a Osorno se interpreta como un gesto de Francisco hacia un laicado que sufrió por el polémico nombramiento de Barros, a quien Francisco nombró obispo en enero de 2015 pese a saber que víctimas de abusos sexuales lo habían denunciado por encubrir a Francisco Karadima, el mayor sacerdote pedófilo de la historia chilena, según una carta firmada por el mismo Pontífice y que fue revelada en enero por The Associated Press.

En la víspera Francisco removió a Barros y a los prelados de Puerto Montt y Valparaíso que cumplieron la edad para jubilar, aunque exseminaristas revivieron acusaciones contra el extitular de Valparaíso por “abusos de conciencia de índole sexual”.

Consultado Bertomeu si el Pontífice removerá a más obispos, respondió que “eso tenemos que dejarlo en sus manos, pero tenemos que estar todos expectantes que las cosas saldrán muy bien”.

Los 31 obispos activos chilenos renunciaron en mayo en El Vaticano, a donde fueron llamados de urgencia por el Papa, quien les dijo que durante las últimas décadas se alejaron de los laicos, escucharon a medias o no escucharon a las víctimas, no investigaron o lo hicieron someramente y destruyeron material comprometedor, entre muchas otras críticas, según un documento de trabajo divulgado por la prensa.