Nuestra indiferencia

Emilio Matta

emiliomattasaravia@gmail.com

Esposo y padre. Licenciado en Administración de Empresas de la Universidad Francisco Marroquín, MBA de la Universidad Adolfo Ibáñez de Chile, Certificado en Métodos de Pronósticos por Florida International University. 24 años de trayectoria profesional en las áreas de Operaciones, Logística y Finanzas en empresas industriales, comerciales y de servicios, empresario y columnista en La Hora.

post author

Emilio Matta Saravia
emiliomattasaravia@gmail.com

La apatía de los guatemaltecos, principalmente quienes residimos en las áreas urbanas, es y ha sido uno de los motivos por los que los gobernantes de turno, sus allegados, sus financistas, y quienes están dispuestos a pagarles por sus “servicios”, hacen y han hecho lo que han querido con nuestros impuestos, producto de nuestro trabajo diario.

Hace tres semanas fui a manifestar pacíficamente frente al Palacio Nacional mi descontento por la decisión del presidente Morales de no renovar a la CICIG, y me dio mucha tristeza ver a muy poca gente manifestando. Y sé, por lo que he visto en redes y en distintos medios, que una gran mayoría de guatemaltecos desaprueban la decisión tomada por nuestro Presidente. Es en las redes sociales, en las que solamente tienen que abrir una aplicación y soltar todas las diatribas que se les puedan ocurrir para después continuar tranquilamente en casa o en donde se encuentren cómodamente instalados, donde los guatemaltecos urbanos manifiestan su descontento con nuestros gobernantes. Pero en la Plaza no se les vio. Y da una mezcla de cólera y tristeza ver la apatía y el desgano de los guatemaltecos para salir a manifestar. Siempre ha sido más cómodo quedarse en casa. Lo sé porque yo era así y fue hasta que me casé y tuve un hijo que cambié mi forma de actuar.

Y ahora que vemos que nosotros, los ciudadanos, que no formamos parte de la lista de prioridades de nuestros gobernantes, que para nuestro Presidente es más importante sacudirse de encima a toda costa a la CICIG que invertir en escuelas y hospitales, para nuestros diputados es más importante garantizarse inmunidad vía antejuicio que fiscalizar al Ejecutivo en la correcta ejecución del gasto público, seguimos indiferentes.

Las únicas excepciones a esta apatía han sido los jóvenes estudiantes de la AEU (merecen especial reconocimiento por lo que han logrado) y los campesinos, aglutinados en Codeca, CUC, Conic, entre otros. Por cierto, no tengo ninguna simpatía por Codeca, al contrario, he manifestado más de una vez en este mismo espacio mi total rechazo ante las acciones ilegales y hasta criminales que este grupo realiza con total impunidad, principalmente en contra de los proyectos hidroeléctricos y quienes trabajan en ellos. Sin embargo, es de reconocerles el hecho de que han salido a manifestar su inconformidad con la actual situación y con las malas decisiones de nuestros gobernantes. Aun mayor reconocimiento merecen los pobladores de Sololá y Totonicapán, quienes con hambre y bajo las inclemencias del clima también hicieron manifiesto su descontento.

Como ciudadanos, tenemos derechos y obligaciones, y una de ellas es interesarnos por el quehacer público, fiscalizar a nuestros gobernantes y hacerles saber nuestro descontento y nuestro rechazo cuando abusan del poder que nosotros mismos les otorgamos en las urnas. Es ahora, no mañana, cuando nosotros, los citadinos, debemos sacudirnos nuestra apatía y nuestra indiferencia para salir a las calles a exigirle al Presidente que cumpla su mandato. El que nosotros le dimos.