Más allá de los residuos plásticos

Oscar Clemente Marroquín

ocmarroq@lahora.com.gt

28 de diciembre de 1949. Licenciado en Ciencias Jurídicas y Sociales, Periodista y columnista de opinión con más de cincuenta años de ejercicio habiéndome iniciado en La Hora Dominical. Enemigo por herencia de toda forma de dictadura y ahora comprometido para luchar contra la dictadura de la corrupción que empobrece y lastima a los guatemaltecos más necesitados, con el deseo de heredar un país distinto a mis 15 nietos.

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Oscar Clemente Marroquín
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El plástico es un material cuyos desechos son problema en todo el mundo, y con razón en Guatemala el tema se ha colocado sobre el tapete porque constituye una fundada preocupación para quienes piensan en el medio ambiente. Sin embargo, no se aborda la necesidad de que en Guatemala implementemos políticas modernas y eficientes para el tratamiento de nuestros desechos y lo más “avanzado” que se presenta es el vertedero de basura que dejó de ser relleno sanitario hace mucho tiempo y que constituye otro serio problema ambiental.

En todo el mundo se pone atención a la recolección de la basura y al tratamiento de los desechos mediante políticas de reciclaje que no sólo permiten reutilizar buena parte de lo que tiramos o generar energía sino que, además, ayuda a reducir los daños que se producen al medio ambiente. En Guatemala no existe un sistema eficiente de recolección de la basura y la ciudad capital, donde se produce la mayor cantidad de desechos, tiene una ausencia brutal de planes, no digamos de acciones, para atender con seriedad algo que en casi todas los poblados del mundo desarrollado se produce como parte de los servicios municipales.

Desde hace muchos años los municipios del país reciben fondos del Estado que utilizan prácticamente a discreción, y muchas veces en puras babosadas que dejan untadas varias ollas. Debiera existir una política nacional para forzar a que esos recursos sean utilizados en proyectos fundamentales como sería, por ejemplo, el tema del tratamiento de la basura y la instalación de plantas regionales o municipales de reciclaje.

Que yo sepa, el único esfuerzo que hubo en ese sentido lo hizo José Ángel Lee cuando fue Alcalde y montó una planta experimental en la zona 18 que contó con la cooperación estrecha de los vecinos que se interesaron en el proyecto que desarrolló mucho beneficio a las comunidades, y eso que ocurría en los albores de la tecnología que ahora es mucho más eficiente y productiva. Pero el esfuerzo terminó con su administración y no hubo ni la visión ni el entendimiento de lo importante que era esa iniciativa para darle continuidad.

Uno puede ver los sistemas de recolección de basura de los condados o municipios de Estados Unidos que funcionan con eficiencia, tal y como ocurre también con los sistemas municipales de transporte, y el beneficio a la comunidad es notable y sensible porque desaparece ese tipo de vertederos que se agravan por la falta de una política de educación pública sobre nuestro comportamiento con la basura.

En vez de derrochar los recursos del IVA PAZ, como ocurre actualmente, debieran ser utilizados para impulsar una política nacional, ejecutada por los municipios, para el tratamiento de todos los desechos y promover el reciclaje. El desinterés por la recolección adecuada de la basura es algo que nos termina pasando una factura muy pesada y que debiéramos resolver de manera que se haga el mejor uso de los recursos públicos que ahora muchos alcaldes dilapidan en el marco de la campante corrupción.