Los tránsfugas en la ansiedad, los conservadores en la necedad

Juan José Narciso Chúa

juannarciso55@yahoo.com

Guatemalteco. Estudió en el Instituto Nacional Central para Varones, se graduó en la Escuela de Comercio. Obtuvo su licenciatura en la USAC, en la Facultad de Ciencias Económicas, luego obtuvo su Maestría en Administración Pública INAP-USAC y estudió Economía en la University of New Mexico, EEUU. Ha sido consultor para organismos internacionales como el PNUD, BID, Banco Mundial, IICA, The Nature Conservancy. Colaboró en la fundación de FLACSO Guatemala. Ha prestado servicio público como asesor en el Ministerio de Finanzas Públicas, Secretario Ejecutivo de CONAP, Ministro Consejero en la Embajada de Guatemala en México y Viceministro de Energía. Investigador en la DIGI-USAC, la PDH y el IDIES en la URL. Tiene publicaciones para FLACSO, la CIDH, IPNUSAC y CLACSO. Es columnista de opinión y escritor en la sección cultural del Diario La Hora desde 2010

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Juan José Narciso Chúa

Hasta el momento que escribo esta nota, la Comisión de Asuntos Electorales del Congreso de la República, no había conseguido todas las firmas para el dictamen favorable que permita modificar el artículo 205 de la Ley Electoral y de Partidos Políticos, pero seguramente existen muchos que -aunque no lo dicen, se encuentran en estado de ansiedad extrema y babean porque esta modificación sea aprobada por el pleno. No es para menos, 76 diputados tránsfugas no podrían reelegirse en las próximas elecciones, de no modificarse el referido artículo.

Uno de los más ansiosos es el diputado Luis Hernández Azmitia, uno de los impulsores de esta ley, pues seguramente sabe que su trayectoria en este Congreso es meteórica, se inicia con ViVa para luego terminar en Movimiento Reformador, un grupo de diputados vinculados con el exministro Sinibaldi, del PP, así como fue funcionario del PP y ahí mostró toda su opacidad, la que en la actualidad se extiende a través de empresas de su familia política, la que disfruta de jugosos contratos con el Estado e igualmente hoy, José Rubén Zamora, publica en su columna de elPeriódico una carta de la mamá del diputado, en donde palabras más o menos, le pide que no lo vincule con su hijo consignando que: “ Él es mi hijo mayor, pero, desafortunadamente, desde hace veinte años no tengo relación con él. He probado de todo, pero no es posible, ya lo dejé a lo que Dios disponga…”, vaya vergüenza y dolor para una madre reconocer esto públicamente. Como se ve una auténtica joya el mencionado diputado.

Pero obviamente, todo este conjunto de situaciones no lo desvelan al diputado Hernández Azmitia, quien haciendo gala de toda su “cara de barro”, no se inmutará y continuará en su lucha por cambiar la LEPP para su consabido interés de reelegirse, así como harán fila 76 “angelitos”, que, entre otras facetas, son aquellos que constituyen el núcleo duro del pacto de corruptos que tanto daño nos siguen haciendo con las diferentes iniciativas que pretenden aprobar apresuradamente. Debemos estar pendientes ciudadanos, esto no puede ocurrir.

Por otra parte, Jimmy Morales, su Ministro del Interior y su Canciller, respectivamente, constituyen el núcleo duro de su gobierno, que buscan erosionar, desprestigiar y desaforar a la CICIG, así como a aquellas personas que han venido haciendo un trabajo valiente de denuncia y de interponer recursos legales para recular acciones evidentemente ilegales. Me refiero a los casos de mis amigos Edgar Gutiérrez y Manfredo Marroquín, así como del mismo Chepe Zamora, con intentos de desinformación, desprestigio y acciones legales en contra de ellos para dañar su prestigio y valentía.

El Ministro del Interior, continúa haciendo enormes daños a la institucionalidad de la Policía Nacional Civil, PNC, pues ha dado de baja a importantes cuadros de línea, así como ha deteriorado el clima laboral interno con movimientos antojadizos y equivocados, con lo cual se ha ganado la animadversión de muchos miembros de esta institución, que trabajan en condiciones indignas. Bien se ve que es un ahijado del difunto Arzú, pues continúa su inútil y absurdo legado, sin miramientos, ni escrúpulos. Su actitud es francamente avasallante, un auténtico aprendiz de fascista.

La semana no podría estar más agitada, si el señor Jimmy Morales, no hubiera hecho gala de sus pobres discursos, sus malos chistes y sus absurdas alocuciones, pues como él bien dijo: “Si en este momento, alguien me pusiera a elegir entre un nombre parecido a Guanajuato y Guanajuato, quizás yo elija ir a Guanajuato”, vaya, estimado lector o lectora, a saber qué quiso decir.
Entre tránsfugas, detractores de la CICIG y malos cómicos, te veas… que horror.