En río revuelto

Lapidaria frase de Todd Robinson

Oscar Clemente Marroquín

ocmarroq@lahora.com.gt

28 de diciembre de 1949. Licenciado en Ciencias Jurídicas y Sociales, Periodista y columnista de opinión con más de cincuenta años de ejercicio habiéndome iniciado en La Hora Dominical. Enemigo por herencia de toda forma de dictadura y ahora comprometido para luchar contra la dictadura de la corrupción que empobrece y lastima a los guatemaltecos más necesitados, con el deseo de heredar un país distinto a mis 15 nietos.

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Oscar Clemente Marroquín
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Ayer se realizó en Washington un evento académico en el que se presentó el informe “El impacto económico y fiscal de la lucha contra la corrupción en Guatemala”, en el que el economista Ricardo Barrientos, del Instituto Centroamericano de Estudios Fiscales junto a Mark Schneider, del Centro de Estudios Estratégicos e Internacionales y el Embajador Todd Robinson, Consejero del Departamento de Estado para América Central, abordaron el tema con el fin de discutir sobre los efectos que ha tenido la lucha contra la corrupción en la economía del país.

Barrientos hizo ver que es una falacia afirmar que hay disminución de la actividad económica como resultado de la lucha contra la corrupción porque el frenazo que estamos sintiendo es resultado de factores estructurales que detalló en el informe que fue presentado. Aportó elementos para probar que la lucha contra la corrupción realmente es un incentivo para atraer y captar capitales de inversionistas decentes que se sienten cómodos en un país donde las reglas de juego son respetadas y donde la corrupción es castigada, contrario a las patrañas que han dicho algunos interesados en desmontar el esfuerzo por depurar al país, en el sentido de que la economía se resiente porque la gente tiene miedo de hacer negocios como consecuencias de las investigaciones que se han realizado.

El mismo Presidente ha dicho en reiteradas ocasiones que no lo dejan trabajar ni gastar el dinero del Presupuesto por los controles que se han impuesto por ese combate a prácticas de corrupción, pero la verdad es que la incapacidad para operar en el marco de la ley es una cosa y otra muy distinta el cumplimiento de las normas más elementales de transparencia que en cualquier país del mundo son observadas y respetadas.

Pero acaso el planteamiento más claro y lapidario lo hizo el Embajador Robinson quien estuvo al frente de la misión de su país en Guatemala durante los años en los que arrancó el esfuerzo por la transparencia, lo que le ganó abundantes enemigos que hicieron toda clase de cabildeo y hasta pagaron fuertes sumas para contratar empresas especializadas que se encargaran de hacerlo pedazos en Washington. Todd dijo que en Guatemala, “el sistema está corrupto y estará corrupto por mucho tiempo. No es broma hablar si es bueno o no combatir”, ese flagelo que tanto daño ha hecho.

Si alguien pudo conocer de primera mano cuán podrido está nuestro sistema es quien fue Embajador de Estados Unidos en esa época crucial en la que fueron a terminar en la cárcel tanto el Presidente como la Vicepresidenta y muchos de sus funcionarios más allegados. Y es que desde esa Embajada se puede llegar a conocer mucho de lo que pasa en el país y él mostró que había no sólo aprendido bastante sino que entendía la necesidad de apoyar el esfuerzo de la CICIG y del MP de la época, conocimiento que ahora, desde su posición de consejero para asuntos de la región le permite emitir opiniones realmente autorizadas que, por supuesto, despertarán nuevas ronchas entre aquellos que lo siguen viendo como emisario del diablo, (Obama para tal efecto) y no entienden cómo es que sigue con Trump.