Cerigua en la historia

Adrian Zapata

zapata.guatemala@gmail.com

Profesor Titular de la USAC, retirado, Abogado y Notario, Maestro en Polìticas Pùblicas y Doctor en Ciencias Sociales. Consultor internacional en temas de tierras y desarrollo rural. Ha publicado libros y artículos relacionados con el desarrollo rural y con el proceso de paz. Fue militante revolucionario y miembro de organizaciones de sociedad civil que promueven la concertación nacional. Es actualmente columnista de el diario La Hora.

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Adrián Zapata

Hoy, hace 35 años, nació Cerigua, un proyecto informativo de la revolución guatemalteca, concebido para romper el cerco informativo que enterraba en un silencio dramático la tragedia que vivía Guatemala, producto de la contrainsurgencia y la “guerra de baja intensidad” que libraban tanto el Ejército y la oligarquía criolla como el imperialismo norteamericano en contra de las fuerzas insurgentes y su base social y política que era arrasada brutalmente para “quitarle el agua al pez”. Pero no sólo era para denunciar esa tragedia, sino que también para dar a conocer en Guatemala y en el mundo entero la heroica lucha social, política y militar que libraban las fuerzas revolucionarias y progresistas. En ese esfuerzo, Cerigua denunció los crímenes de lesa humanidad que cometía el Ejército contra la población civil, las tenaces luchas de los sectores campesinos, sindicales, indígenas, periodísticos, académicos, de mujeres, etc. Informó también de las acciones militares que realizaban las organizaciones guerrilleras. En Guatemala muchos buscaban la información que provenía de Cerigua para leerla con emotiva complicidad; los medios de información a veces hasta se atrevían a publicarla, desafiando la autocensura impuesta por los gobiernos militares. Ella nació en Nicaragua, después se ubicó en México, donde creció y se desarrolló, hasta lograr instalarse en Guatemala. Desde 1986 hasta 1996 esta agencia de prensa alternativa cubrió, una a una, país tras país, las conversaciones y negociaciones de paz, hasta culminar con la firma de los Acuerdos el 29 de Diciembre de 1996. Después de dicho evento trascendental, Cerigua supo adecuarse a las nuevas condiciones sociales y políticas prevalecientes y se vinculó a las organizaciones y movimientos sociales, así como a una decidida lucha por la libertad de expresión y de prensa y por la defensa de los periodistas ante los riesgos que enfrentan en el ejercicio de su profesión.

En la década de los años 80 proliferaron las agencias alternativas de información en América Latina, pero sólo Cerigua logró sobrevivir hasta ahora.

Ileana Alamilla fue la periodista que lideró esta iniciativa desde el día de su creación hasta el 17 de enero del año en curso, cuando se marchó intempestivamente de esta vida. A lo largo de los 35 años de existencia de Cerigua desfilaron en ella diversos periodistas guatemaltecos y de otras muchas nacionalidades, que se formaron allí, con el compromiso profesional y político de luchar por la libre emisión del pensamiento y por darles voz a quienes nunca la tienen.

Ileana, al frente de Cerigua, comprendió que alternativa no era sinónimo de marginalidad y que para ello debían tenerse altos estándares de profesionalidad. La naturaleza revolucionaria con la cual surgió no significó una militancia que negara el compromiso con la verdad y, consecuentemente, no se sometió a directrices de militancia esquemática que deformara la información para hacer tan sólo propaganda.

El slogan de Cerigua siempre fue “Gracias por ayudarnos a informar” y sin duda fueron muchísimos los actores que en Guatemala y en el mundo contribuyeron a divulgar las informaciones que desde esta agencia se emitían.

Siete meses después de la muerte física de Ileana, Cerigua ha anunciado que el día de hoy concluye su existencia. Esta agencia alternativa de noticias es parte de la historia de nuestro país, la cual, al mismo tiempo, contribuyó a construir. Hoy, que finaliza sus actividades, mi reconocimiento póstumo a Ileana y al equipo que la llevó hasta este día, que lo finaliza con la alegría del deber cumplido con el pueblo y el país en general y con la dignidad de saber que su ciclo se concluyó con consecuencia.