Censo a la Tortrix: El espionaje

Pedro Pablo Marroquín

pmarroquin@lahora.com.gt

Esposo, papá, abogado y periodista. ¡Si usted siempre ha querido un mejor país, este es su momento de actuar!

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Pedro Pablo Marroquín Pérez
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@ppmp82

El día de ayer Nuestro Diario publicó un poco más de detalle en torno a los aparatos de espionaje del Estado, y los detalles ofrecidos son como de una película de Hollywood. En 2015 la entonces ministra de Gobernación, Eunice Mendizábal, denunció algo al respecto y ello derivó en que los entes investigadores realizaran algunos allanamientos para secuestrar equipo y algunos otros bienes.

Hubo gente de la PNC que no se prestó al juego y en teoría, tras los allanamientos del 2015 y con las cosas como estaban, le bajaron un tanto a la intensidad en el espionaje, pero a partir del año pasado y tras llenarle la cabeza al presidente Jimmy Morales de que iba a ser víctima de un golpe de Estado, se activaron de nuevo los esfuerzos por empezar a recopilar información de los guatemaltecos y no mediante un censo legal como hacen ahora, sino recurriendo a medios ilegales para recopilar información privadísima de algunas personas.

Hay gente que piensa que uno se la pasa craneando en qué escribe “por fregar” cuando en realidad uno quisiera estar hablando o alabando la manera en que crece nuestra economía, reconociendo que se cierran las brechas, que se fortalece la clase media, que los emprendedores tienen todo para triunfar aquí, que la pobreza de algunos va cediendo, etc., pero a veces toca hablar de temas espinosos y eso hicimos en La Hora, mi padre y yo cuando denunciamos la presencia, de nuevo, de aparatos israelíes de inteligencia especialmente a raíz del tema del traslado de la Embajada a Jerusalén y de los miedos de la clase política.

Prácticas que encontraron eco en algunos que operan el aparato estatal y por eso es que se han visto en la necesidad de ir removiendo algunos cuadros, mandos y comandos que no se alinean a las intenciones de las autoridades de turno. Solo así se pueden entender algunos movimientos.

Ayer mismo, el ministro de Gobernación Enrique Degenhart dijo, en conferencia de prensa, que era falso e incluso se echó una de vaqueros diciendo que como la FECI y la CICIG habían secuestrado el equipo, quizá ellos lo estaban usando porque según él, al no devolverlo, ellos son responsables del uso.

Es importante decir dos cosas: uno, que durante el proceso de investigación las evidencias no las utilizan los investigadores y dos, que las autoridades se llevaron hardware (computadoras, etc.) pero el software sigue estando al alcance de quienes operan al margen de la ley y están vigilando a los guatemaltecos sin que haya orden de juez.

Las autoridades pueden escuchar conversaciones, por ejemplo, cuando existe orden de juez y la división de métodos especiales de la PNC opera a través de la unidad de métodos especiales del MP, pero eso todo se hace en el marco de la ley. Lo que ha venido ocurriendo en Guatemala no solo es ilegal sino que, además, es una política de terror de Estado ejecutada por quien debería estar cuidando y no vigilando.

El sábado expresaba mi preocupación porque se ve una perversa intención del Gobierno de Guatemala de no ser muy tajante en contra de las autoridades en Nicaragua, y yo decía que era preocupante porque pareciera como si nuestras mismas autoridades se ven en un futuro cercano en esas mismas condiciones. Hay quienes le dicen a Morales que si nuevos antejuicios son presentados en su contra en el marco de la ley y el debido proceso (palabras favoritas de algunos) será un golpe de Estado y usan estos métodos ilegales más el control de la fuerza pública que ya tienen, como las alternativas para defender al mandatario del cumplimiento de la ley.

Tiempos complicados se avecinan y por eso insisto, si no somos socialmente capaces de alcanzar acuerdos, que Dios nos agarre confesados.